El cantante puertorriqueño inaugura en Madrid y Barcelona un modelo de directo que concentra decenas de shows en una sola ciudad, reduce costes y dispara la rentabilidad del fenómeno fan. Shakira seguirá el mismo camino en septiembre
EMadrid
La industria de la música en vivo está en pleno cambio de modelo. Las giras tradicionales, con múltiples ciudades y logística itinerante, están dando paso a las llamadas “residencias musicales”: ciclos de conciertos masivos en una ciudad que concentran la demanda, reducen costes operativos y maximizan los ingresos.
España se ha convertido en uno de los principales laboratorios de este fenómeno en Europa con el aterrizaje de Bad Bunny, que ofrecerá 12 conciertos entre Madrid y Barcelona, con más de 600.000 entradas vendidas en total. Su paso por el Estadio Olímpico de Barcelona marca el inicio de un formato que ya se considera estructural en la industria del directo.
“Es gasolina para la industria y responde a economías de escala. Es mucho más facil que puedan organizar varios shows en la misma ubicación, que en varias. Se pierde tiempo, dinero y hay más riesgos”, explica el investigador de la OBS Business School, Albert Guivernau.



