La Fundación Civismo ha organizado una tertulia con Rafael de la Hoz, arquitecto español ligado a la arquitectura contemporánea, para hablar sobre «Arte o ineptitud».
Rafael ha comenzado la ponencia señalando que no existe antítesis del «arte». Según la RAE, al antónimo de Arte es «ineptitud«. Para el prestigioso arquitecto, «el arte no tiene rival. O eres un artista o eres un inepto».
¿De dónde procede este prestigio inmenso del arte?
Se fundamenta en la responsabilidad social del artista, no del arte. El arte tiene una dignidad, es un referente tan grande para la humanidad, que a otras materias se les puede exculpar, pero no al arte. Rafael de la Hoz hace referencia a los artistas que vivieron bajo el abrigo de la Segunda Guerra Mundial, o de la Guerra Civil Española, y que fueron en su momento o posteriormente cancelados. Sin embargo, él recalca que no sucedió lo mismo con los creadores y desarrolladores de otras disciplinas, como el desarrollo tecnológico, la industria automovilística, u otras.
¿Hace falta libertad para que se produzca el Arte?
-«Sí, siempre es una condición. Pero no una condición fundamental», dice Rafael. Comenta que ha surgido arte también en otras circunstancias.
Las sociedades han perdido interés por la libertad, y ha surgido la seguridad como parámetro de valor.
Para él, los liberales se equivocan, no de enemigos, sino de defensores. Basta reflejarse en el arte para comprobar qué ocurriría si se viera coartada la libertad. Las sociedades han perdido interés por la libertad, y ha surgido la seguridad como parámetro de valor: «Los jóvenes ya no buscan libertad, sino seguridad.»
Para Rafael, los políticos lo han entendido muy bien y han sabido poner en práctica los nuevos intereses sociales: aportan seguridad en aras de la libertad.
Para el arquitecto, el deterioro de la dependencia y las libertades individuales tiene solución en la reforma y reformulación de las instituciones. En este aspecto, el arte ya no es un referente, pero se ve involucrado en esta polémica; ya que, toda creación artística conlleva creatividad. Y la sociedad se plasma en el arte, o viceversa. «Si lo liberal está en decadencia, en el arte también». Un ejemplo al que hace referencia De la Hoz es Pablo Picasso: «Ya no hay un Picasso en nuestra sociedad».
El arte, cuya condición principal es ser revolucionario, experimenta una decadencia extraordinaria. Esa pulsión por la revolución le ha llevado a transgredir lo primitivo. Mientras que el arte era un referente de avance y progreso en épocas pasadas, hoy en día ha cambiado la demanda social por la seguridad a costa de la libertad.
Para Rafael existen tres valores que priman hoy en día tanto en la sociedad como en el arte:
- La mentira.
- El desorden.
- El egoísmo.
Según De la Hoz, el valor supremo por el que se llega al arte es la mentira. Todo arte que busca belleza es mentira.
«La seguridad produce mediocridad»
Este axioma es el riesgo al que nos enfrentamos. No es tanto la falta de libertad porque haya desaparecido, sino porque la sociedad la ha sustituido por la seguridad, concluye diciendo Rafael de la Hoz.



