¿De quién fiarnos ante la incertidumbre?
26/10/2026

La Fundación Civismo organizó el viernes 23 de octubre uno de sus “Seminarios de Pensamiento” con María Blanco, profesora de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad CEU-San Pablo, para hablar sobre “Hume, Hayek y la ignorancia”. Estos Seminarios de Pensamiento constituyen un espacio dedicado a la reflexión, el pensamiento crítico y el diálogo, donde exploramos ideas y pensadores que nos ayuden a comprender la sociedad actual y entender el mundo del mañana

María Blanco insiste en que se confunden muy a menudo la ignorancia y la incertidumbre. La primera consiste en no saber lo que otros expertos sí, y la segunda consiste en no saber lo que todavía no sabe nadie. Sobre este segundo punto se pueden hacer proyecciones, encuestas, estimaciones, etc., pero no se puede saber hasta que tenga lugar. Por ejemplo, las elecciones. Los economistas, dice María Blanco, intentan parecer que esa incertidumbre puede preverse, pero, realmente, la economía no predice nada. Estamos constantemente expuestos a cosas que no sabemos que van a pasar. Propone tres preguntas y respuestas que pueden esclarecer cómo se da la incertidumbre.

¿Por qué con tantos datos, seguimos sin saber?

Para saber, necesitamos investigar, realizar estudios, y buscamos conocer todos los datos.  El problema es que la información crece a un ritmo que nuestra interpretación no llega. Al final, acabamos obteniendo datos o información que favorecen nuestro punto de vista. Son datos que nos reafirman y que no generan conocimiento. “Son datos disfrazados de ignorancia”.

David Hume se preguntaba a sí mismo si el sol saldría al día siguiente. La respuesta es clara: no se puede saber. “Tenemos una acumulación de datos que conforman una costumbre que me llevan a pensar que tal vez sí, pero es solo una costumbre”. Entonces, si no podemos asegurar que el sol vaya a salir mañana, ¿por qué no estamos histéricos? Porqué nos salva la costumbre. Nos ayuda a discriminar lo importante de lo que no lo es. Así nos evitamos tener que investigar si mañana saldrá el sol.  Por tanto, los datos no son una certeza, solo facilitan nuestra vida.

¿Qué pasa cuando lo que queremos saber todavía no ha pasado?

Frank Knight distingue entre riesgo e incertidumbre. El riesgo puede calcularse por probabilidades. De esta forma, se pueden asegurar muchas cosas, como por ejemplo los seguros a todo riesgo de coche, de casa, etc. La incertidumbre no se puede calcular porque consta de hechos que nunca han ocurrido. Los economistas, de nuevo, “tropiezan en la misma piedra” al intentar eliminar la incertidumbre. Ejemplo de ello son algunas de las crisis más inesperadas como la caída del mercado inmobiliario en 2007.

Ante estas situaciones, normalmente, nos paralizamos o, peor aún, actuamos como si supiéramos. Adam Smith afirma que existe un “hombre del sistema”, es aquel que considera que la sociedad es un tablero que puede controlar. Hume añade un poco de escepticismo y propone utilizarlo como vacuna, no como veneno. Friederich Hayek propone un orden espontáneo. Un planificador central implica que, si sale mal, todos seguimos ese camino, en cambio, en el mercado, hay muchas pequeñas propuestas que pueden hacer que unos pierdan y otros ganen, y el fracaso de otros puede convertirse en experiencia ganada.

¿Quién resuelve la incertidumbre?

La paradoja del control explica que cuanta mayor es el grado de incertidumbre, mayor control queremos por parte de las autoridades, gobierno y otras instituciones. Hayek explica la pretensión del conocimiento, que consiste en reconocer que los economistas se quedan con la parte de la economía que pueden medir.

Esta pretensión es extrapolable a tres situaciones. La primera es el Gobierno por indicadores, en la que el proceso es más deseado que el fin. Por ejemplo, si un colegio recibe una mayor subvención por buenas notas, los profesores van a enseñar como resolver el examen y no se van a centrar en que aprendan. Se crea así una estructura de incentivos. La segunda es el experto que cree saber mejor que uno mismo lo que necesita. De hecho, en muchos países como Reino Unido se está incluyendo un departamento de “Nudge Economics” que consiste en ir “empujando” a la sociedad para redirigir su comportamiento económico. La última es “la máquina que todo lo sabe”. Oskar Lange confirma que una máquina con suficiente capacidad de almacenamiento de datos podría distribuir mejor la renta, los alimentos, la necesidad mejor que cualquier gobierno.

Para concluir, María Blanco propone tres consejos: no paralizarnos e ir a ciegas, saber diferenciar la incertidumbre con la ignorancia; pocas reglas pero conocidas, como afirmaba Hume, y la libertad como método.

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