La Fundación Civismo ha inaugurado la IV Edición del Seminario de Pensamiento. Un espacio dedicado a la reflexión, el pensamiento crítico y el diálogo, donde exploramos ideas y pensadores que nos ayuden a comprender la sociedad actual y entender el mundo del mañana. En esta ocasión, con Will Ogilvie, doctor en Filosofía y profesor de la Universidad de Las Hespérides.
El viernes tuvo lugar el seminario sobre «Tocqueville y las consecuencias de la igualdad moderna». Tocqueville, sostiene Ogilvie, se ha ganado un hueco en la filosofía y el pensamiento sobre la democracia: «No hay un libro que tenga tantas luces y sombras de la democracia como este (refiriéndose a La democracia en América)».
¿Qué entiende Tocqueville cómo democracia?
La democracia es un espacio social en el que la igualdad goza de una gran hegemonía sobre otros principios. Él entendía una sociedad en donde todas las personas pudieran entremezclarse, en la que se forjase un sentimiento o sensación de no ser inferior a nadie.
Tocqueville no desea el Antiguo Régimen. Piensa que la democracia es un hecho providencial y ésta, a su vez, es el avance hacia la igualdad. Will Ogilvie indica que el razonamiento de Tocqueville sería el siguiente: «Dios quiere que la dignidad humana avance, por eso, el sistema democrático tiene que llegar a nuestra sociedad».
Pero… ¿Cómo puede sobrevivir la democracia en este océano de igualdad?
Tocqueville celebra que ningún hombre se deba inclinar ante otro. «La libertad nos libera, pero también puede dejarnos flotando solos hacia la deriva», señala Ogilvie.
La pregunta es: ¿Qué nos va aportar el estatus de la democracia?
Entre otras muchas cosas, la principal será el éxito económico, que permitirá diferenciar a unos y a otros según un sistema capitalista.
Entre otras muchas cosas, Will Ogilvie menciona varios tópicos que se encuentran muy presentes hoy en día:
- Menciona el concepto de individualismo según Tocqueville: este es una enfermedad social, ya que predispone a cada ciudadano a vivir en una sociedad colectiva a su modo, de manera aislada.
- La preocupación: todos estamos tan ocupados en nosotros mismos que dejamos de lado las decisiones políticas. «Cuanto menos desigualdad hay en una sociedad, más intolerable se vuelve». La idea del pensador francés Alexis de Tocqueville es que cuando las condiciones sociales mejoran y la desigualdad disminuye, la sensibilidad de la población hacia las injusticias restantes aumenta de forma drástica. Los pueblos democráticos quieren la libertad en la igualdad, pero si no se consigue la libertad, quieren la igualdad en la tiranía también. Sería un concepto de «igualdad ante el tirano» (o igualdad sin libertad): si todos estamos mal, no pasa nada, porque estamos todos en la misma situación.
- Un paternalismo infantilizado: la de hoy se trata de una paternidad sin visos de hacer llegar a los hijos a la edad viril. Tocqueville insinúa que podría denominarse una «tiranía burocrática».
Todos estos aspectos confluyen en el hecho de que los individuos tienen almas doblegadas y se contentan con ello.
Pero existe una solución. Para Tocqueville, señala Will Ogilvie, la libertad se enseña poniéndola en práctica, haciendo uso del poder de la opinión pública, manifestándose con las pequeñas decisiones administrativas. Tocqueville destaca varios «arrecifes» que desppiertan al ciudadano:
- Uno es el valor y la función del Jurado americano, grupo de ciudadanos comunes elegidos al azar que deciden los hechos de un caso y dictaminan si una persona es culpable o inocente en un juicio. Tocqueville dice que es importante para aquel individuo retraído que se muestra ajeno a la política. «El jurado es una escuela gratuita que arranca el óxido de la sociedad».
- Otro arrecife son las asociaciones: los ciudadanos se reúnen, se asocian, debaten y solucionan problemas, sin la necesidad de intervención del Estado.
- Otro, y no por ello el último arrecife para defender la libertad, es la prensa. El periódico es como una luz que alumbra nuestro saber.










