17
ago
El Economista

Los últimos indicadores macroeconómicos adelantados por el Ministerio de Economía -actualizados a julio de 2019- reflejan la caída de ventas de las grandes empresas, el desplome del indicador de confianza industrial, el retroceso de la matriculación de automóviles -pasando del 7,7% a un crecimiento en negativo del menos 11,1 de julio de 2019-, sin olvidar el descenso de la entrada de pedidos industriales y el precipicio de la demanda de electricidad -que encadena cinco meses con tasas negativas-.

Teniendo en cuenta estos indicadores y los elementos externos que sobrevuelan nuestra económica -la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la incertidumbre política de Italia y Argentina, un Brexit abrupto, o la crisis en general de América Latina, así como la falta de Gobierno en España-, un panel de expertos consultados por elEconomista llega a la conclusión de que España “es el país peor preparado de la UE” para enfrentarse a una desacelaración que ya está encima, “una ralentización mucho más severa de lo que esperábamos, sobre todo cuando nuestra economía está dopada, aún hay vientos de cola, el precio de petróleo ha bajado, y hay muchos factores que la disfrazan”, señala Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis.

¿Y por qué se pronuncian así nuestros expertos? 

Básicamente porque entienden que España tiene deficiencias estructurales muy graves como su alta tasa de desempleo, no ha llevado a cabo una política de reformas, apenas ha salido del protocolo excesivo, su déficit presupuestario es demasiado elevado, su industria está muy atomizada y las empresas no reciben los incentivos necesarios. Y quien sabe si además tendrá que volver “a la contención de sus salarios, a una disminución de los costes salariales, a una rebaja de los impuestos y del gasto público, al incentivo a la innovación para ampliar el stock de capital y, en definitiva, a una política de oferta, y no tanto de demanda, como venían aplicando los bancos centrales”, subraya Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas.

Las exportaciones

“La situación ya nos ha pegado muy duro en exportaciones y en sector industrial. Nos ha afectado también en turismo, puesto que nuestros principales mercados están estancados, como son Alemania o Reino Unido… Pero el mayor peligro que es la parte financiera no nos está afectando: la prima de riesgo y el bono españoles están en mínimos históricos“,  considera el economista Carlos Díez, quien, con todo, matiza: “Al igual que el resto de Europa, corremos el peligro de entrar en recesión, puesto que dos tercios de nuestras exportaciones son para el Viejo Continente”. 

Para Javier Santacruz, investigador principal del think tank Civismo, “en conjunto, nuestra economía no es la alemana, y no está preparada para la recesión que nos viene encima. A diferencia de 2008 -entonces entramos en la crisis con un déficit de las cuentas exteriores, pero con un superávit presupuestario-, ahora tenemos el superávit exterior, el milagro español, pero tenemos déficit presupuestario, con una deuda pública de 70 puntos, superior a 2008”, apunta.

Un Gobierno en funciones

Con estos mimbres, la cuestión pasa por saber qué tiene que hacer España para superar este reto. “Si se prorrogan los Presupuestos –de Rajoy–, sería la mejor noticia. Cumpliríamos con las estimaciones del déficit”, indica Lacalle. De momento, para Santacruz la solución está en manos de la política monetaria que decida Christine Lagarde al frente del Banco Central Europeo“inundando de liquidez el mercado”. Pero sí reconoce que es “mejor tener un Gobierno en funciones, con el que por primera vez los presupuestos de las autonomías serán restrictivos, lo que va a ayudar a neutralizar los excesos de gasto de los viernes sociales. Y también es mejor -afirma– si seguimos indexando las pensiones al índice de revalorización de las pensiones (IPR), es decir, al 0,25% y no al IPC”.

Quien disiente de esta postura, o al menos plantea un matiz, es Pedraza. Para él mantener un Gobierno en funciones provoca “incertidumbre”, por eso ve difícil la solución para resolver tres problemas principales en España: “La inestabilidad política, la fiscal y la legal, o la seguridad jurídica”.



Deja un comentario