Que el número de ocupados haya subido pero el de las horas trabajadas se encuentre rezagado es para los economistas un mal síntoma porque apunta problemas de productividad. “Contratamos a más gente y hay más población empleada, pero se ha producido menos -el PIB ha crecido menos que el empleo- y, por ello, la economía crece menos”, explica Francisco Coll Morales, economista e investigador de la Fundación Civismo. “Al final, el crecimiento económico depende de una evolución positiva del PIB. Y, pese a que tenemos más población empleada, este dato nos dice que esta población produce menos y nos ha impedido crecer”, concluye.
Informe: Los costes de la politización energética
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