El Ingreso Mínimo Vital nació con muy buenas intenciones para ayudar a personas vulnerables pero, después de seis años y un gasto de 22.000 millones, aún deja fuera al 55% de los hogares más pobres.
l IMV se activó en 2020 para garantizar una mejor solvencia a las familias con dificultades y facilitar su incorporación al mercado laboral. Sin embargo, un informe de la Fundación Civismo advierte que el aumento del gasto no se ha traducido en una mejora equivalente. En 2024, el 55% de los hogares que podían recibir la prestación no accedió a ella. En el complemento de ayuda para la infancia, el porcentaje llegó al 72%. Los trámites, la documentación exigida y las dificultades administrativas explican buena parte de esta brecha…



