El Partido Popular (PP) se está planteando desinvertir en las empresas privadas en las que el Estado tiene participaciones si llega al Gobierno, según adelantó ABC. A juicio de los analistas, esta medida podría resultar positiva a largo plazo tanto para las compañías cotizadas como para sus accionistas, siempre que se lleve a cabo de forma “selectiva, gradual y transparente”.
Correos volvió a obtener beneficios en 2025 tras una década lastrada por las pérdidas. Desde 2015, la compañía había encadenado resultados negativos de manera ininterrumpida, con la única excepción del ejercicio 2019. La empresa estatal cerró 2025 con un beneficio neto de 14,4 millones de euros, frente a un resultado negativo de 94 millones registrado en 2024.
Los analistas consideran que privatizar Correos sería una operación compleja. Antonio Castelo, analista de iBroker, recuerda que el grupo tiene encomendada la prestación del servicio postal universal y otras obligaciones de interés económico, por lo que “una eventual privatización, total o parcial, sería bastante compleja. Exigiría revisar el marco legal, garantizar la continuidad y financiación del servicio público y abordar previamente una importante reestructuración operativa y financiera”.
Albert Guivernau, doctor en Economía y director de la Fundación Civismo, sostiene que “su principal problema es la eficiencia y su capacidad para competir con los operadores privados”. Por ello, considera que “una privatización sin una reestructuración previa no resolvería esos problemas”. El experto asegura que “lo fundamental es mejorar su productividad, controlar los costes y garantizar el servicio postal universal sin que las actividades comerciales dependan permanentemente de los recursos públicos”…



