La factura fiscal de los españoles sigue creciendo incluso sin nuevas subidas de impuestos anunciadas a bombo y platillo. En 2026, un contribuyente medio necesita trabajar el equivalente a 231 días para hacer frente al conjunto de sus obligaciones tributarias, dos jornadas más que el año pasado. Traducido al calendario, hasta el 20 de agosto todo el esfuerzo realizado desde comienzos de año equivale al dinero destinado a impuestos y cotizaciones. Es prácticamente el 63% del año.
El dato resulta especialmente significativo porque España continúa con los Presupuestos Generales del Estado prorrogados. La presión fiscal, sin embargo, no necesita ya de grandes reformas tributarias para seguir aumentando. El incremento nominal de salarios y pensiones eleva automáticamente las bases sometidas a IRPF; las cotizaciones sociales han aumentado y algunos tipos de IVA han recuperado sus niveles anteriores. El resultado es una subida de la carga tributaria por pura inercia del sistema…



