En ocasiones la realidad imita la ficción. Para aquellos que, como yo, crecimos en los complejos días de la Guerra Fría y asistimos al surgimiento de un nuevo tiempo con la unificación de Alemania, la disolución de la Unión Soviética, la creación y expansión de la Unión Europea y la paralela ampliación de la Alianza Atlántica, la globalización y el inicio de la Revolución Digital, entre otros grandes temas, resulta difícil creer la deriva política de Estados Unidos. ¿Cómo es posible que la gran potencia de nuestros días se debata entre la elección de Biden o Trump para ocupar la Casa Blanca? ¿Es que no hay nadie más que pueda ser elegido?
La independencia como garantía de los ciudadanos
El pasado martes por la tarde, la profesora y amiga Irene Correas Sosa y María Blanco, presentaron en la Fundación Civismo una charla en la que proponíamos incluir en el debate público un concepto que, sin ser nuevo, se ha dejado arrumbado a pesar de su importancia....



