En el calendario fiscal de la ciudadanía en España hay algunos días marcados: entre ellos, el que se elige desde abril a junio para hacer la declaración de la renta, y el de la liberación fiscal. Este indicador permite calcular una fecha simbólica en la que un ciudadano o ciudadana dejaría de trabajar para pagar impuestos y empezaría a hacerlo para sí mismo: en la práctica, se toma la carga fiscal estimada de un contribuyente medio y se traduce a días del año, aunque no evalúa el retorno de esa recaudación en servicios públicos.
En Castilla-La Mancha, un contribuyente medio ha tenido que trabajar 232 días en 2026 para pagar impuestos, tasas y cotizaciones, dos días más que en 2025, según un estudio elaborado por la Fundación Civismo. El esfuerzo fiscal sigue siendo territorialmente desigual: es decir, varía en función de la comunidad donde se resida. Si se compara la cifra registrada en el territorio regional con el dato nacional, Castilla-La Mancha se acerca a la media: la liberación fiscal en España se sitúa en 231 días y en la región se retrasa un día. País Vasco y Madrid encabezan la lista de comunidades con un dato inferior, situándose en el 14 y 15 de agosto su liberación fiscal, mientras que en Cataluña se produce seis días más tarde que la media, el 26 de agosto.
Albert Guivernau, director de Fundación Civismo y doctor en Economía, ha subrayado en una entrevista con RNE que esta desigualdad entre territorios se debe «principalmente a los tramos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), por el tipo impositivo del IRPF, que en Castilla-La Mancha es ligeramente superior a otras comunidades autónomas». El tramo de IRPF en Castilla-La Mancha se sitúa en el 17,09% frente al tramo de media en España del 16,95%…



