«Era mucho más que un magnífico consejero. Poseía, además, una combinación poco frecuente de señorío y elegancia, acompañada de un sentido del humor sutil»
El pasado 30 de agosto falleció Carlos Espinosa de los Monteros, una de esas personas que han contribuido de manera excepcional al bienestar y la modernización de España. Lo hizo desde el ámbito público —como economista del Estado, en el INI, Iberia o al frente de Marca España— y desde la iniciativa empresarial privada, a través de responsabilidades en Mercedes-Benz, el Círculo de Empresarios, Fraternidad-Muprespa o Inditex. Pero, junto a esa trayectoria ampliamente reconocida, realizó también una aportación quizá menos visible, pero no por ello menos relevante: ayudó a construir una sociedad civil española más fuerte y libre.
Carlos fue uno de los fundadores de Civismo, junto con los cuatro que firmamos esta tribuna. Hace ya más de dos décadas, cuando los think tanks apenas eran conocidos en España y con frecuencia se confundían con organizaciones dedicadas a defender intereses particulares, compartimos la convicción de que nuestro país necesitaba instituciones independientes capaces de impulsar ideas, enriquecer el debate público y defender la libertad y la iniciativa individual.
Carlos comprendió muy pronto la importancia de ese empeño. Y resultaba especialmente admirable que alguien con semejantes responsabilidades profesionales, múltiples compromisos y una familia numerosa encontrara siempre tiempo para ayudarnos a poner en marcha aquel proyecto…



