Cada trabajador debe dedicar siete meses y 20 días de su jornada laboral anual a cumplir con sus obligaciones fiscales con Hacienda. Es decir, que cada empleado, empresario o autónomo trabaja para pagar impuestos, tasas, gravámenes y tributos 231 días al año, por lo que el «Día de la liberación fiscal» se sitúa este año hoy, 20 de agosto, dos días más que en 2025 y casi dos meses por encima de 2019 –primer año completo de Pedro Sánchez en el Gobierno–. Así, a partir de hoy es cuando podrá disfrutar del sueldo al completo.
Según el último informe del Centro de Análisis de la Sostenibilidad del Modelo Económico (Casme) de la Fundación Civismo, este «Día de la liberación fiscal» se calcula dividiendo el conjunto de impuestos y cotizaciones soportados por los hogares entre la renta familiar amplia generada, conforme a los criterios de la Contabilidad Nacional. Y cuál es la conclusión principal, pues que la presión fiscal efectiva no se ha estabilizado, sino que continúa creciendo. España recauda más incluso con presupuestos prorrogados, ya que su ausencia «no ha supuesto una congelación real de la presión fiscal». En 2025, los ingresos tributarios alcanzaron 325.356 millones, un 10,4% más que en 2024, mientras que el PIB nominal creció solo un 5,8%. «Esta diferencia revela que la recaudación creció con mayor intensidad que la economía nominal, reforzando la tesis de una fiscalidad expansiva»…



