Los obituarios de personas y personajes, anónimas y célebres, acostumbran a ser una colección de elogios que, al margen del mensaje concreto, certifican, en efecto, el fallecimiento de persona en cuestión. Sin embargo, las esquelas de conceptos, teorías y fenómenos son a menudo de diferente naturaleza. Por un lado, porque, lejos de elogiar, frecuentemente son bastante críticas con el difunto. Por otro, porque acostumbran a referirse a un ataúd, en realidad, vacío o en el que reside un cuerpo distinto del que anuncia la lápida. (seguir leyendo).
Informe: Los costes de la politización energética
España contamina tres veces más que países con energía nuclear En España, las 5 centrales nucleares producen la misma energía que los más de 22.000 aerogeneradores instalados. Se necesitaría llenar de aerogeneradores toda la superficie de la Comunidad Valenciana para...



