Hemos arrancado el año con una nueva sesión del ciclo Desayuno Líderes de Información de la Fundación Civismo, protagonizada por Ignacio Camacho, periodista y exdirector de ABC. El encuentro ha versado sobre el papel actual de la prensa en un entorno dominado por las nuevas tecnologías. Ha sido moderado por Armando Zerolo, profesor de Filosofía Política y del Derecho en la Universidad CEU-San Pablo.
Ante la aparición de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial entre otras, Ignacio Camacho señala que es importante retomar el ejercicio de escribir a mano, hecho que ha fundado nuestra civilización. «Internet llegó como un meteorito, que lo ha dinamitado todo. Por tanto, ahora más que nunca creo pertinente una cierta realfabetización analógica» comenta el periodista.
Los tiempos que vivimos están experimentando un debilitamiento de los capitales simbólicos (la prensa, la universidad, las instituciones políticas…), y es necesario reivindicar estos capitales para combatir y contrarrestar la necedad. La industria del libro, por ejemplo, ha sabido preservar su capital histórico y valorarlo como un instrumento cultural de primer orden. Al final, lo único que prevalece en este mundo tan cambiante es el capital, el simbolismo que lo acredita y su estatus.
Las revoluciones tecnológicas son positivas para la humanidad, pero es necesario emplear correctamente las nuevas herramientas que se nos otorgan. Camacho se muestra contundente: «Hace falta luchar la batalla de la verificación. Hemos perdido (la prensa) el poder de la inmediatez, la singularidad…, pero si perdemos el monopolio de la verificación, perdemos el último eslabón».
En cuanto al entrono geopolítico mundial, se menciona la abolición de la privacidad y se pone en duda la efectividad de la democracia, que está dejando de ser el único “juego” en la sociedad actual. Hay gente que cree que existen otras alternativas, y la muestra viva de ello es el presidente estadounidense, Donald Trump, cuyo liderazgo consiste en la vinculación de poder-fuerza-negocio.
Para finalizar, hemos dialogado sobre el posible curso gubernamental que puede tomar la política española y la necesidad de un debate público libre y aperturista. Como ha dicho Ignacio durante el desayuno, «el coste económico de cerrar un kiosco es mínimo, pero los costes que hay detrás son muy caros: el coste de la desaparición de la prensa escrita, el de la relevancia de los medios de comunicación».








