La Fundación Civismo ha acogido un nuevo Desayuno de actualidad con Alicia Alamillos, jefa de la sección Internacional de El Confidencial que ha trabajado recientemente como periodista corresponsal en Ucrania, para hablar sobre «¿Qué está pasando en Ucrania?».
A pesar de que ahora llega el caluroso verano, y ello traiga consigo ciertas mejoras, Alamillos señala que Ucrania ha experimentado el que posiblemente haya sido el «peor invierno desde el comienzo de la guerra, ya que el frente se encuentra muy atascado, ha habido grandes bombardeos y un frío extremo que ha llevado a la población a una situación límite». Además, se suma el agotamiento mental que vive la sociedad ante la incertidumbre de no saber si Trump finalmente llegará a conseguir un acuerdo de paz para la guerra.
En cuanto al área militar, no se puede pronosticar qué sucederá a largo plazo, ya que los grandes avances tecnológicos en cuanto a drones hacen que el programa balístico y militar cambie apenas cada seis meses. Hoy en día se usan herramientas insólitas hace cuatro años, cuando estalló la guerra.
El concepto de “enjambre de drones” es real. Según Alicia: «la zona se encuentra atascada y la guerra es mucho más mortal. Hay que tener mayor cuidado en la “kill zone“, la franja del frente donde la densidad de drones, sensores, artillería y minas hace que el movimiento exponga de forma casi inevitable a la aniquilación, que es donde realmente se están produciendo las bajas».
Alicia, que ha visitado recientemente el país, señala las tres estrategias clave que Ucrania está siguiendo en el frente:
- La tasa de reposición. Ucrania tiene como objetivo matar o herir a los suficientes soldados rusos (50.000) para que supere la capacidad que tiene Rusia de reclutar nuevos soldados.
- Los drones de largo alcance. Ucrania está desarrollando la producción interna militar, para no depender de Estados Unidos y posicionarse primeros en la carrera de refinería balística contra Rusia.
- Los drones de media distancia están acabando con las redes logísticas rusas. En la zona ocupada no hay tantas carreteras y, al movilizar estas defensas antiaéreas, Rusia deja ese hueco para que sea Ucrania la que tenga esa iniciativa en varias zonas (sobre todo el sur).
Por último, un gran salto que ha dado Ucrania en la guerra, y que antes era confuso, ha sido definir con claridad cuál es su objetivo final: La victoria para Ucrania hoy es conseguir debilitar suficientemente a Rusia para que se siente en la mesa de negociación y se garantice una supervivencia del estado ucraniano.








