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abr
Expansión

El INE informó ayer de que la producción industrial española siguió aumentando en febrero. La variación anual del Índice de Producción Industrial fue del 0,6% si se eliminan los efectos estacionales y de calendario. Un crecimiento que, aunque parece lento, es el mejor desde octubre de 2014 y proviene fundamentalmente de la mayor producción de bienes de consumo duradero (+3,8%) y de bienes de equipo (+3%).

Que los bienes de consumo duradero crezcan es relevante porque se suelen comportar igual que el ciclo: cuanto mejor es la situación, mayor es la demanda de bienes de consumo duradero. También son un indicador de la confianza del consumidor. Las empresas y las familias, cuando prevén una situación económica más halagüeña, deciden comprar electrodomésticos, productos informáticos, automóviles y muebles para remplazar los antiguos por otros más modernos. La evidencia de una mayor demanda interna en la economía española se está traduciendo en un aumento de la producción de bienes de equipo y de bienes de consumo duradero.

Esta mejora de la producción de bienes de consumo en febrero viene avalada por el Indicador de Confianza del Consumidor que elabora el CIS y que recoge la evolución reciente y las expectativas de los consumidores. En marzo el indicador alcanzó los 100,4 puntos. Son 1,4 puntos más que en febrero y es la primera vez que este índice logra situarse por encima de los 100 puntos, que indican una percepción positiva de los consumidores. En términos interanuales, los datos de marzo de expectativas de consumo futuro también ofrecen una evolución muy favorable, ya que respecto a la situación económica general han crecido en el último año un 29%, llegando a los 113,7 puntos.

Parece que el consumo familiar ha venido para quedarse. Y seguirá aumentando en los próximos años por la mejora del crédito, la reducción de los impuestos, el aumento del empleo, el incremento de la riqueza de las familias, la bajada del precio de los combustibles y el mayor optimismo de los ciudadanos sobre el futuro de la economía. Este importante avance de la producción industrial no sólo proviene del aumento del consumo y la inversión interna, sino también del crecimiento de las exportaciones. Los datos de la balanza de pagos de enero revelan la mejoría de las exportaciones y del saldo exterior de España. Más producción que genera más empleo.

La afiliación a la Seguridad Social sigue aumentando. España tuvo el mes pasado 160.579 trabajadores más, el mejor dato en un mes de marzo de la serie. Con esta información podemos sumar los datos del primer trimestre. El aumento de la afiliación de febrero y marzo ha permitido compensar el habitual mal dato de enero, que tiene que ver con los despidos que se producen después la campaña navideña. El resultado es que en el primer trimestre de este año España tiene 60.000 afiliados más que el trimestre anterior. No se producía un crecimiento de la afiliación en el primer trimestre desde el inicio de la crisis en 2007. Sin embargo, si queremos tener la mejor imagen de cómo se ha comportado el mercado laboral tendremos que esperar al día 23 de abril, cuando se publicará la Encuesta de Población Activa. Es muy probable que muestre un crecimiento de más de 600.000 empleos durante los últimos doce meses.

En definitiva, está aumentando la producción española, también la industrial, que favorecida por la reducción de costes y precios está permitiendo que nuestros productos sigan siendo muy competitivos en los mercados internacionales. Una mayor producción que genera empleo, lo que impulsa la demanda interna y ayuda a disipar la amenaza de la deflación.También los estímulos monetarios del BCE están evitando que sigan cayendo los precios. Aunque en marzo la inflación de la zona euro registró una caída del 0,1%, fue menos pronunciada que el mes anterior (-0,3%).

Precisamente para facilitar la concesión de créditos y dinamizar la economía y elevar algo el nivel de precios, el BCE comenzó hace meses un programa de compra de bonos que durará hasta septiembre de 2016 y con el que inyectará al sistema financiero cerca de un billón de euros. Esta enorme liquidez está siendo muy beneficiosa para el Tesoro español, que ha visto como los inversores internacionales han aumentado esta semana todavía más la demanda de deuda pública hasta el punto de colocarla en algunos plazos a tipos de interés negativo.

¿Por qué se coloca deuda pública a tipos negativos? Primero, por la excesiva liquidez en los mercados. La expansión monetaria del BCE está siendo extraordinaria. Como consecuencia, los bonos escasean y las entidades financieras y familias tienen dificultades para situar parte de su riqueza en activos seguros, como la deuda pública española. La confianza de los mercados en que la economía española va a ser capaz de devolver su deuda ha hecho que la demanda de bonos aumente y los tipos de interés en algunos plazos se desplomen hasta niveles negativos. En definitiva, los mercados han reconocido que la inversión en deuda pública española tiene un riesgo muy bajo o, lo que es lo mismo, que nuestra economía es solvente.

DÉFICIT PÚBLICO

Analizando el rendimiento de la inversión, sería más rentable poner el dinero en una caja fuerte que pagar un interés por tenerlo en bonos. Pero la enorme cantidad de dinero que habría que guardar en una cuenta corriente a tipo cero o debajo del colchón podría generar una situación de intranquilidad. Parece que los mercados prefieren llevar el barco a puerto seguro, aunque deban pagar por amarrarlo, que fondearlo en alta mar gratis con el riesgo de que un temporal le pueda causar graves daños. En todo caso, es una buena noticia, pues unos tipos de interés tan bajos reducen la carga financiera del Estado y, por tanto, el déficit público. Además, está la perspectiva de que los tipos de interés sigan bajando y sean cada vez más negativos. Por ello, la cotización de los bonos que se compren hoy tenderán en el futuro, en el mercado secundario de deuda, a ir hacia arriba.

Así las cosas, se confirma que España está cambiando el patrón de recuperación económica que había seguido los últimos 50 años. Siguen aumentando las exportaciones de bienes y servicios, que fueron y son el principal motor de la actual reactivación. Además, el crecimiento de la demanda interna y las exportaciones favorece el avance de la producción de bienes de equipo y bienes de consumo duradero. Una trayectoria que resulta esperanzadora por el papel impulsor que tienen en el crecimiento económico estos sectores. Además, los indicadores adelantados reflejan que la actividad podría haber crecido en el primer trimestre a un ritmo mayor que el del cuarto trimestre del año pasado.


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