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El Índice del Estado Niñera (Nanny State Index), es una clasificación en la que figuran los diferentes países de la Unión Europea donde comer, beber, fumar tabaco y cigarrillos electrónicos. Está coordinado por EPICENTER, red de think tank liberales europeos, y dirigido por Christopher Snowdon, del Institute of Economic Affairs (IEA), junto con numerosos socios institucionales entre los que destaca Civismo.

En la línea con ediciones anteriores, los países nórdicos, con la excepción de Dinamarca, se sitúan entre las naciones más restrictivas. Así, en el Índice de 2021, Noruega (51,5 puntos) se sitúa como el país más paternalista, ocupando un primer puesto que en 2019 ocupaba Finlandia, país que ahora pasa al tercer lugar (41,1); mientras que Lituania ocupa el segundo lugar (46,1). En el lado opuesto, Alemania repite como el país menos restrictivo (10,7 puntos), seguido por República Checa (15,2), Luxemburgo (16,2) y España (16,9), que mejora dos puestos respecto a la edición anterior.

Para el caso español, el informe destaca que se trata de uno de los países más permisivos con el alcohol, en gran medida debido a unos impuestos más comedidos que en otras naciones europeas, así como a unas regulaciones más laxas. Algo más estricto es el tratamiento al tabaco, que cuenta con unos impuestos en la media europea. Aun así, el índice no incorpora aún en su cálculo la futura ley del tabaco, anunciada por el gobierno español en junio de 2020, y que prevé elevar los impuestos y las regulaciones.

Respecto a los cigarrillos electrónicos, el estudio critica la campaña de alarmismo ejercida respecto al vapeo y sus supuestos efectos nocivos sobre la salud, la cual provocó un hundimiento de ventas. Además, destaca que el descrédito al que se ha sometido a estos productos, sustitutivos del tabaco, contrasta con un repunte de la tasa de tabaquismo hasta niveles no vistos desde hace 15 años.

Por otro lado, el estudio en el que ha participado la Fundación Civismo concluye su análisis para España incidiendo en la fiscalidad sobre los refrescos. Para ello destaca el caso de Cataluña, que desde 2018 grava estas bebidas con entre 8 y 12 céntimos por litro; así como la subida del IVA del 10% al 21% implementada por el Gobierno nacional para las bebidas azucaradas y edulcoradas. A efectos prácticos, el precio de una botella de 2 litros ha subido desde 1,50€ al entorno de los 1,75€.

Aun con todo, nuestro país se halla, a este respecto, lejos de Polonia, Croacia o Estonia, los que más han penalizado fiscalmente los refrescos, mientras que Lituania e Islandia son los que más impuestos cobran por las bebidas alcohólicas. En el caso de los impuestos sobre el tabaco, es Rumanía, por amplia diferencia, quien presenta recargos más elevados, seguida por Bulgaria y Hungría. Por último, si nos referimos a la fiscalidad sobre los cigarrillos electrónicos, son Noruega, Portugal y Rumanía quienes más gravan estos productos.



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