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Periodicos del Grupo Vocento

Es un hecho incuestionable el efecto dinamizador que tiene la libertad económica para la prosperidad de una región y la disminución del paro y la pobreza. Esto se puede comprobar en los estudios de libertad económica a nivel mundial, pero también respecto a las regiones españolas, tal como demuestra el Índice de Libertad Económica (ILE) presentado por Civismo la semana pasada. El estudio muestra que las regiones con menor intervencionismo regulatorio en materias como el comercio, la educación o la vivienda y un menor peso del sector público (menos impuestos y gasto público), generan más riqueza.

De acuerdo con las previsiones del Servicio de Estudios del BBVA, la región más libre, Madrid, crecerá el próximo año un 1,5%, mientras que la más regulada, Extremadura, avanzará un 0,9%. La diferencia queda patente cuando calculamos la media de las tres regiones más libres (Madrid, La Rioja y Canarias) y las tres menos libres (Asturias, Andalucía y Extremadura). Las primeras crecerán, de media, un 1,2%, mientras que las segundas apenas lo harán a un ritmo del 0,8%. Cuatro décimas es un diferencial grande, pues representa más de la mitad de todo el crecimiento que el Gobierno espera para 2014 (un 0,7%) y resulta decisivo para crear puestos de trabajo o destruirlos.

Según los cálculos del Ministerio de Empleo, será necesario que el PIB aumente al menos un 1% para que la ocupación se incremente. Con esas cifras, siete de las nueve regiones más libres estarían en posición de crear empleo en 2014, mientras que apenas cuatro de las ocho menos libres podrían aumentar sus puestos de trabajo el próximo año. Por otro lado, Valencia (0,2%) y Murcia son dos de las comunidades autónomas más libres que van a registrar un crecimiento muy inferior a la media. Sin embargo, eso no se debe específicamente a problemas regulatorios, sino a que todavía siguen purgando los excesos de la burbuja inmobiliaria. No obstante, resulta más conveniente comparar regiones que parten de condiciones de desarrollo similares, como Madrid (primer puesto en libertad económica) que aventaja nueve décimas en crecimiento económico a Cataluña.

Aparte de ver por qué tiene éxito Madrid, es esencial identificar las tareas pendientes de las comunidades autónomas peor puntuadas en el ILE. Andalucía (que crecerá un 0,6%) ha mejorad tímidamente en los indicadores relativos a regulación. Aunque tiene mucho camino por delante, su principal reto debería ser reducir los impuestos (muy elevados en relación a la renta de la comunidad) y disminuir el gasto público (gasto en funcionarios y en contratos públicos). Cataluña, en cambio, ha mejorado en empleo público y se ha mantenido relativamente bien en gasto, pero su deuda pública es asfixiante y la mayoría de sus indicadores de regulación (comercio, educación, medio ambiente y vivienda) se han desplomado hasta las últimas posiciones. En tercer lugar, en Cantabria el problema está muy repartido. A excepción de su excesiva legislación medioambiental, todos sus indicadores están ligeramente por debajo de la media, lo que le hace perder atractivo inversor. Finalmente, Extremadura, que podría atraer industrias por sus buenas normativas en medio ambiente, comercio y vivienda, lo estropea con un enorme gasto público por el excesivo tamaño de su Administración. El camino para la salida de la crisis parece claro. Ahora solo falta que los ciudadanos exijamos a los políticos que renuncien a parte de su poder para que la sociedad pueda tomar las riendas de la creación de riqueza.

 

 

 


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