28
mar
Expansión

El ministro de Hacienda informó ayer sobre la evolución del déficit público en el año 2014 y el INE dio a conocer la Cifra de Negocios Empresarial del mes de enero. El año pasado el déficit público de la economía española se redujo hasta el 5,7% del PIB; muy cerca del objetivo de estabilidad previsto (5,5%) y por debajo del 6,8% del año 2013. Este mayor equilibrio fiscal es el resultado del esfuerzo del Gobierno por reducir el gasto pero sobre todo es fruto del aumento de la actividad económica y del crecimiento del empleo.

Es bien sabido que a medida que crece el nivel de actividad, aumenta la recaudación impositiva y a medida que se reduce el desempleo disminuye el gasto público en prestaciones y el subsidio de desempleo. De ahí que en este año 2015, a pesar de ser año electoral, esperamos que el déficit público se reduzca todavía más ya que la economía española está intensificando el crecimiento y la creación de empleo, tal como señaló el Informe Trimestral de la Economía Española del Banco de España este jueves. El PIB aumentó un 0,8% entre el cuarto trimestre del año pasado y el primer trimestre de este año. Lo que supone que la economía está avanzando a una velocidad de crucero del 3,2% anual. Esta mejoría es consecuencia, entre otras cosas, de la bajada de los precios del petróleo, de la depreciación del euro y de las mayores facilidades de financiación que están teniendo las familias y las empresas.

Este fortalecimiento de la recuperación también ha quedado patente en los datos publicados ayer por el INE sobre Cifra de Negocios Empresarial que permite ver, mes a mes, cómo evoluciona la economía española. Este indicador, corregido de efectos estacionales y de calendario, registró en el mes de enero de este año un aumento anual del 2,6%, encadenando quince meses de crecimientos continuados.

Los Indicadores de Actividad del Sector Servicios conocidos también esta semana van en esa misma dirección. La actividad del sector servicios creció en enero un 3,3% anual desestacionalizado, manteniendo así la velocidad que alcanzó en el cuarto trimestre del año pasado y consolidando una tendencia claramente positiva desde hace un año y medio. Además, este crecimiento ha permitido que el empleo en el sector servicios siga aumentando rápidamente.

Un crecimiento del empleo que se está produciendo no solo en ese sector sino también en el conjunto de la economía española. Según el Banco de España, en este primer trimestre del año el empleo ha crecido a un ritmo del 2,7% anual, algo que no sucedía desde el año 2007.

En definitiva, el viento de cola que impulsa la economía española está reduciendo el desequilibrio de las cuentas públicas y el del mercado laboral. Y junto a ellos se está produciendo una disminución del stock de viviendas que están a la venta, es decir, también se reduce el desequilibrio del mercado inmobiliario.

Efectivamente, la política monetaria del BCE y el saneamiento de las finanzas públicas están bajando los tipos de interés que, unido a la mejora del empleo, generan un aumento de la demanda en el mercado inmobiliario. Una venta de inmuebles que se apoya en las mayores facilidades para la concesión de créditos hipotecarios. Según los últimos datos del INE sobre hipotecas, publicados antes de ayer, en enero se inscribieron en España 20.913 hipotecas, un 20% más que en el mismo mes del año anterior y la mayor parte de ellas fueron destinadas a la compra de vivienda. Además, quienes se endeudan lo están haciendo a tipos más bajos ya que el tipo de interés medio en enero fue del 3,29%, frente al 4,19% del mismo mes de 2014. La compra de vivienda es un indicador más de la reducción del desequilibrio del mercado inmobiliario y una buena noticia para el sector, que ve cómo disminuye el considerable stock de vivienda acumulada durante los años de la burbuja inmobiliaria y que siguió aumentando durante la crisis.

Por último ha desaparecido el déficit por cuenta corriente que era uno de los grandes desequilibrios que hasta hace bien poco sufría la economía española. Desde hace dos años el saldo de la cuenta corriente es positivo. La depreciación del euro y la caída del precio del petróleo están favoreciendo este superávit. Sin embargo, no debemos confiarnos. Parece que el tipo de cambio del euro y los precios del petróleo, que desde hace un año han ayudado a que mejore la competitividad de nuestra economía, podrían dejar de tener ese efecto balsámico en la segunda mitad de este año. Así, esta semana los precios del petróleo han recuperado parte de su caída aumentando un 12% y el euro se ha apreciado frente al dólar (+2%). La economía española debe, por tanto, reforzar su capital humano y tecnológico para conseguir que la mayor parte de su competitividad proceda de los aumentos de la productividad y poder así mantener el equilibrio exterior y lograr un crecimiento económico duradero en el largo plazo.

Los indicadores de coyuntura publicados esta semana señalan que España sigue cambiando su modelo productivo. Hay que insistir en la necesidad de reforzar este patrón de crecimiento basado en las exportaciones y en la producción de bienes y servicios de alto nivel tecnológico para continuar reduciendo los desequilibrios en las cuentas públicas, el mercado inmobiliario y el mercado laboral y mantener el equilibrio del sector exterior.


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