10
jun

Son muchos los mensajes que se lanzan desde el Gobierno formado por PSOE y Podemos acerca de que la anterior crisis se afrontó de una manera diferente a la del coronavirus y que, por tanto, también lo serán sus consecuencias. Por ejemplo, Pablo Iglesias, en una de sus intervenciones en la mal llamada Comisión de Reconstrucción, vino a decir que, en la Gran Recesión, pagaron los de siempre, la clase media y trabajadora, mientras que en la de 2020 se los está protegiendo [1].

La propaganda del Gobierno se halla sobre la mesa. Pero la realidad es bien distinta. Junto a una de las peores gestiones sanitarias del mundo contra la Covid-19, la respuesta económica puede resultar menos eficaz de lo que se piensa. Un “escudo social” de los menos generosos de los países de nuestro entorno [2] y una excesiva dependencia del Banco Central Europeo (BCE) [3], como viene siendo tendencia en los últimos años, de la mano de una política fiscal expansiva que aumentará el déficit y la deuda a niveles nunca vistos, al menos, en la historia reciente de España. A corto plazo (lo que Frédéric Bastiat llamaba “lo que se ve”) puede tratarse de un camino correcto, pero Henry Hazlitt dejó una lección a seguir siempre en cualquier análisis económico: a saber, observar las consecuencias de cualquier política económica, evaluando los efectos sobre el largo plazo y todos los agentes económicos [4], es decir, enfocar también hacia “lo que no se ve”. Así, en este largo plazo, en ausencia de reformas estructurales y enganchados al BCE, con un mercado laboral poco flexible, continuaremos sin despegar hacia las posiciones de economías líderes. Al fin y al cabo, España se encontraba ya en plena desaceleración y dejaba entrever un claro agotamiento del crecimiento para los próximos años. El coronavirus solo ha potenciado el proceso. Es cuando menos ingenuo pensar que los efectos de las gestiones de ambas crisis van a diferir, mientras mantenemos los mismos errores fundamentales en la política económica [5] y seguimos sin acometer reformas estructurales, confiando en que el Estado deba intervenir más y viendo al sector privado solo como quien paga impuestos, y no como el que de verdad vertebra la creación de empresas, el empleo y fortalece el crecimiento.

Una de las repercusiones principales de la crisis de 2008 se cifró en el aumento de la desigualdad de renta. Como se puede constatar en el Gráfico 1, el coeficiente de Gini se incrementó durante los años en los que el PIB caía. A partir de la recuperación económica, se observa un mejor comportamiento de la desigualdad, al bajar el coeficiente de Gini en los años de crecimiento del PIB.

Una de las causas de la desigualdad como variable anticíclica se encuentra en el efecto del paro sobre ella. Como demuestra Goerlich, “con posterioridad a 2007, el desempleo contribuye en mayor medida al incremento de las desigualdades” [6]. A esta conclusión también llega un trabajo realizado por el economista Rafael Doménech (2016), según el cual, el desempleo explica hasta el 80% de la varianza de la desigualdad en España [7]. En este mismo camino, y al contrario de lo que se suele argumentar desde posiciones intervencionistas y su propaganda ‘antirricos’, este crecimiento de la desigualdad no la provocaron las rentas más altas: “El aumento de la desigualdad durante la crisis se debe a la caída de los ingresos del 40% de la población con menos renta” [8].

Así pues, el descenso del PIB y el incremento del desempleo se tratan de los mayores responsables del pronunciamiento de la desigualdad en España.

La crisis económica derivada de la Covid-19 dejará un escenario en el que el PIB puede reducirse más del 10%, según estimaciones del Gobierno y organismos económicos como la AIReF o el Banco de España. La tasa de paro también va a repuntar. En el IV Trimestre 2019, ascendía al 13,8%, según datos de la EPA. Los escenarios más optimistas la sitúan entre el 18% y el 19% para finales de 2020, mientras que los más pesimistas la elevan hasta el 25%. El Gobierno, en el Programa de Estabilidad 2020-21, prevé que ronde en 2020 el 19%.

Así pues, la principal consecuencia de la Gran Recesión fue el aumento de la desigualdad por el incremento del desempleo. En 2020, nos enfrentamos a un escenario en el que el PIB va a experimentar un desplome mayor que en ningún año de la anterior crisis (superior, incluso, a la agregación de todos los datos negativos durante esos ejercicios) y el empleo, a su vez, también va a caer. Por tanto, y a pesar de lo que dice la propaganda del Gobierno (efectos contrarios a los de la crisis de 2008), la desigualdad se va a profundizar en esta crisis, igual que en la anterior: y no porque los ricos vayan a volverse más ricos, sino por el impacto del paro, sobre todo en los trabajadores temporales (los más vulnerables). Y todo ello, como muestra el propio Goerlich (2016), a pesar de los efectos redistributivos de las transferencias monetarias (como el reciente Ingreso Mínimo Vital), prestaciones como las pensiones o por desempleo, y el resto de componentes del Estado de bienestar.

Si el Gobierno quiere vender la idea de que no va a agudizarse la desigualdad y que va a proteger a la clase media y trabajadora, debe enfocar sus reformas en aquellas medidas que faciliten la creación de empresas, el aumento de su tamaño medio, y aquellas que propicien la generación de empleo. Sin embargo, como muestra el deseo de derogar la reforma laboral de 2012, este Gobierno va en la dirección contraria. Pero ya se sabe: una cosa es la propaganda y otra, la realidad.


[1] En referencia a esta intervención, un tweet de Podemos que lo resume. Disponible en https://twitter.com/PODEMOS/status/1268603425727475713

[2] Anderson, J. et al. (2020, 4 de junio). The fiscal response to the economic fallout from the coronavirus. Bruegel Institute. Disponible en https://www.bruegel.org/publications/datasets/covid-national-dataset/

[3] Segovia, C. (2020, 6 de junio). La dependencia de España del BCE alcanza el récord de 400.000 millones. El Mundo. Disponible en https://www.elmundo.es/economia/2020/06/06/5eda711621efa0a9208b460f.html

[4] Hazlitt, H. Economía en una lección. Unión Editorial.

[5] Lagarejos, D. (2020, 26 de mayo). Otra vez los mismos errores. Fundación Civismo. Disponible en https://civismo.org/es/otra-vez-los-mismos-errores/

[6] Goerlich, F. J. (2016). Distribución de la renta, crisis económica y políticas redistributivas. Fundación BBVA, p.87

[7] Doménech, R. (2016). La desigualdad en España: evolución, causas y políticas. BBVA Research, p. 10

[8] Ibídem, p.7


Deja un comentario