Hasta el 45% de los fijos discontinuos están inactivos. El contrato fijo discontinuo dispara el empleo “estable” sobre el papel, mientras la intermitencia, la baja productividad y la precariedad económica siguen intactas.
La drástica reducción de la temporalidad registrada tras la reforma laboral no responde a una transformación profunda del mercado de trabajo, sino principalmente a un cambio normativo y estadístico. En apenas cuatro meses, el peso de los contratos indefinidos en la contratación mensual pasó de alrededor el 10% en diciembre de 2021 a más del 48% en abril de 2022, estabilizándose después en torno al 43%. Una variación de esta magnitud y velocidad no puede explicarse por cambios productivos reales, sino por la sustitución forzosa de contratos temporales por figuras formalmente indefinidas, especialmente el contrato fijo discontinuo…



