Seis de cada diez hogares perceptores llevan más de tres años cobrando una prestación que deja fuera al 55% de los hogares que la necesitan y reduce la pobreza severa un 9,5%, frente al 16,2% que podría alcanzar con una cobertura completa, según la Fundación Civismo.
El Ingreso Mínimo Vital (IMV) es otra de las banderas del «sanchismo» que ha pinchado estrepitosamente. Nació en mayo de 2020 para garantizar unos ingresos mínimos a las personas y familias en situación de vulnerabilidad económica. Su propósito era doble: aliviar la pobreza y facilitar la inclusión social y laboral de quienes carecen de recursos suficientes. Seis años después, los resultados plantean dudas…



