La Fundación Civismo advierte de que seis de cada diez hogares llevan más de tres años cobrando la prestación y cuestiona su eficacia para facilitar la incorporación al empleo. Desde su puesta en marcha en 2020, el ingreso mínimo vital (IMV) ha supuesto un gasto acumulado de 18.865,9 millones de euros. Sin embargo, su eficacia para combatir la pobreza y favorecer la incorporación al mercado laboral sigue planteando interrogantes.
Según un informe de la Fundación Civismo, percibir esta ayuda reduce un 12 % la probabilidad de trabajar y puede dificultar la incorporación de sus beneficiarios al mercado laboral…



