España mantiene una trayectoria de crecimiento, pero persisten desafíos relacionados con la productividad, los salarios, la inversión y la capacidad adquisitiva de los hogares. Albert Guivernau, director de Fundación Civismo y doctor en Economía, analiza en esta entrevista las reformas que considera necesarias para mejorar el funcionamiento de la economía española, fortalecer la seguridad jurídica y conseguir que el crecimiento se traduzca en mayores oportunidades y bienestar para los ciudadanos.
España lleva años creciendo, pero usted habla de «recuperar el terreno perdido» en productividad y poder adquisitivo. ¿Dónde está exactamente el problema: en el modelo productivo, en el mercado laboral, en el tamaño y funcionamiento del Estado o en una combinación de estos factores? Y, sobre todo, ¿qué tres reformas deberían ejecutarse primero para cambiar esa trayectoria?
Es una combinación de factores. España crece, pero una parte importante de ese crecimiento procede del aumento de población y empleo, mientras la productividad avanza mucho más lentamente. Y sin productividad es muy difícil conseguir aumentos sostenidos de los salarios reales. Empezaría por tres reformas: reducir las barreras regulatorias y fiscales a la inversión y al crecimiento empresarial; reformar la educación y la formación para conectarlas mejor con las necesidades de una economía cada vez más tecnológica; y revisar profundamente la eficiencia del gasto público y de la Administración. El objetivo debería ser muy sencillo de entender: que dentro de cuatro años un español pueda hacer más cosas con el fruto de su trabajo que hoy…



