La Fundación Civismo acoge una nueva sesión del ciclo «Seminario de Pensamiento» en la Fundación Ortega-Marañón, que organiza junto con la Fundación Konrad Adenauer, la Fundación Conversación y el Club Tocqueville.
En esta ocasión hemos contado con Ainhoa Uribe, para reflexionar sobre el fenómeno del populismo a partir de su ponencia titulada «Del desencanto a la polarización: el populismo como espejo de nuestras democracias. Raíces comunes, rostros distintos».
Durante su intervención, Uribe ha analizado cómo el populismo surge como respuesta a un profundo desencanto ciudadano con las democracias liberales, alimentado por la sensación de distancia entre las élites políticas y la sociedad. Este malestar, explicó, no es exclusivo de un país o una ideología concreta, sino que atraviesa distintas culturas políticas y contextos históricos.
La ponente ha subrayado que, aunque los populismos presentan rasgos comunes —como la apelación al “pueblo” frente a unas élites consideradas ajenas o corruptas—, adoptan formas muy distintas según el entorno social, económico e institucional en el que emergen. En ese sentido, el populismo actúa como un espejo que refleja las debilidades, tensiones y carencias de nuestras democracias.
Finalmente, Ainhoa Uribe ha destacado que comprender el populismo exige ir más allá de la mera descalificación, atendiendo a sus causas profundas y a las demandas que canaliza. Solo desde un análisis riguroso y autocrítico, ha señalado, es posible fortalecer las instituciones democráticas y reducir los efectos de la polarización política.



