Juan Fernández-Miranda: «La democracia exige compromiso y militancia»
17/03/2026

Juan Fernández-Miranda, periodista especializado en información y análisis político de actualidad y adjunto al confidencial ha asistido a una nueva sesión del ciclo «Democracia liberal y calidad institucional en España: Análisis del impacto de las dos últimas legislaturas» para hablar sobre la Ley de Medios.

En esta ocasión, Fernández-Miranda trataba la cuestión de la Ley de Medios. Destacaba que el gobierno ha atacado a los medios reduciendo la financiación, amparándose en una supuesta normativa europea para controlar los medios. También destacaba que este ímpetu por apartar a los medios que “le molestan” no es exclusivo de Sánchez, y que una democracia que funciona tiene medios incómodos, y precisamente con su actuación demuestra que la prensa es el cuarto poder.

Continuaba diciendo que todo lo que hay entre los medios y el juez le sobra, y que el gobierno está tratando de generar un clima de opinión en el que ellos son las víctimas. Comentaba que es todo un relato enfocado en que hay medios de comunicación cuyo objetivo es exclusivamente acabar con el gobierno. También desmentía, dentro del propio relato, que los opositores a juez no son ni ricos, ni mayoría hombres ni “hijos de”.

Habla el ponente también de la maquinaria de propaganda de Moncloa, calificándola de “muy bien engrasada para crear corrientes de opinión”, lo que no quiere decir que los medios de comunicación estén en una preocupante triple crisis, una financiera, otra editorial vinculada a la polarización extrema que se vive, y una tecnológica, ya que los medios están en permanente renovación ante una realidad tecnológica que les supera.

En relación a la denominación de los “tecno oligarcas” de Sánchez, Fernández-Miranda lo relaciona con una de las grandes características de los populismos, la búsqueda de un enemigo externo para evitar que se traten temas que no le convienen. Con esto comienza a hablar de cómo el gobierno hurta debates a la ciudadanía, y del caso del debate de la defensa, del caso del “No a la guerra”, del debate defensa Gibraltar… Cómo así trata a los ciudadanos como niños y transforma debates en eslóganes.

Criticaba también el uso de redes sociales para hacer valoraciones de situaciones complejas dejando a un lado a la prensa, agrediendo así a los contrapoderes y dando lugar a la creencia de que “cualquiera puede ser periodista”, olvidando que esta es una profesión exigente.

Destacaba también que es optimista respecto al futuro del periodismo, y que las grandes cabeceras tienen la capacidad de sostener el buen periodismo. Recordaba que en los años 80 quien leía el periódico era una élite, y que esa élite sigue existiendo, a lo que se suma que hoy los periódicos, al ser digitales, se leen más que nunca, ya que hay muchas formas de acceder a la información. El gran problema es que llegan a mucha gente porque se han ensanchado y ya no se provee sólo información seria, pero que en el juego que se da con el clickbait gana el periodismo, por lo que él es optimista. También, en relación a ese ensanchamiento explicaba las tres funciones del periodista: informar, formar y entretener. Y que especialmente la parte de entretener ha tomado un gran peso, pero que las grandes normas del periodismo se mantienen, aunque, en este momento, cita que “el exceso de información genera desinformación”, y que es importante el “quién”.

Por otro lado, hablaba también de la democracia, y de que esta es un modelo que exige un perfeccionamiento constante, por lo que no se debe dar por sentado que se vive en democracia, que las amenazas son grandes. En relación a esto surgía la cuestión de la polarización y del odio, que puntualizaba Fernández-Miranda que también se gestiona desde altavoces políticos, y que no es más que otra herramienta del gobierno para dividir entre quién lo hace bien o mal, para victimizarse, pero aclarando que no cree que funcione y que no todas las ideas del gobierno son malas, sino una combinación entre buenas y malas ideas mal aplicadas.

Por último, tras realizar un análisis de la decadencia democrática y los riesgos que surgen ante los excesos que se cometen por parte del gobierno bajo la tesis de “si puedo hacerlo, lo voy a hacer” recalca que la democracia exige compromiso y militancia, ante lo que los medios deben hacer también una autocrítica, ya que también se han polarizado y es difícil abstraerse de la polarización, pero deben ser también un muro de contención a eso, algo que no están consiguiendo.

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