Ignacio Ibáñez, jefe de la Oficina de Lucha contra el Terrorismo de la ONU, nos ha acompañado en un desayuno de prensa para tratar la cuestión de la situación geopolítica y geoestratégica mundial.
En el desayuno se ha hablado sobre que las instituciones son mecanismos de poder y que, gracias a ello, la Organización de Naciones Unidas (ONU) es capaz de mantener cierto equilibrio mundial. En base a esto planteaba si ésta es realmente necesaria, especialmente en el momento de ruptura que está viviendo el mundo, a lo que respondía afirmativamente ejemplificando con una serie de datos de la memoria anual de la ONU de 2024.
Ibáñez ha explicado los orígenes de la ONU, un producto liberal conservador cuya labor es la búsqueda de la paz y seguridad internacional a través del desarrollo de las relaciones diplomáticas y económicas. Ignacio Ibáñez ha explicado que estos principios de la ONU tienen una herencia cristiana/tomista en la Escuela de Salamanca, y también del liberalismo clásico, autores como Locke, Madison, Hume, Tockeville… Pero también autores del liberalismo más actual, como Karl Popper, Hayek o Leoni, influyen en los principios de la institución, como la idea de que las federaciones hacen la paz, de que las relaciones humanas establecen la paz; o los principios de derecho basados en las órdenes del derecho natural.
En otro bloque, se ha dialogado sobre la importancia de que la ONU se adapte a los nuevos tiempos y sea la ley una gran institución. Por otro lado, se ha mencionado la idea de que Maritain renueva el pensamiento cristiano, que se refleja en la institución con su defensa de la dignidad humana y libertad, observable en la prohibición de la ONU de la amenaza y uso de la fuerza en favor del respeto de la paz y la soberanía, a raíz de la cual, recalca, no hay nadie por encima decidiendo qué hacer o no, sino únicamente los Estados miembros.
Por último Ignacio Ibáñez trataba la cuestión del terrorismo. El antiterrorismo de la ONU forma parte del mantenimiento que realiza del núcleo de la paz. Ha advertido del problema que existe con el desarrollo tecnológico que se está dando dentro el mundo del terrorismo y que, si de por si ya existía un riesgo alterado, con la guerra de Irán se ve aún más alterado.
Para concluir, ha recalcado la importancia de volver al núcleo esencial de la ONU, su misión en el mantenimiento de la paz y su papel en la defensa de la ley. Mencionaba que el terrorismo tiene como objetivo sembrar el caos de tal forma que se puedan seguir gestionando a su gusto, por esto reforzaba su punto de búsqueda de la paz, aunque se tenga que dar un «practical agreement, theoretical disagreement». Ha subrayado que lo imprescindible en la diplomacia es la imaginación, siendo tan importante en estas situaciones casi como el resultado final.



