Destino, 272 pp. (2025)
Josep Pla
Este reportaje en formato de crónica sobre y desde Israel, publicado por entregas en la revista Destino en 1957, fue incorporado en 1969 a las Obras Completas de Josep Pla. Pero no fue hasta el año pasado que se publicó como texto independiente.
¿Qué sentido tiene para el lector actual revisar notas sobre un país que ya no existe? Porque, en efecto, el Israel de 1957 no había ocupado todavía Cisjordania ni Gaza; la ciudad vieja de Jerusalén estaba en manos de Jordania; e Israel no era tampoco la potencia militar y tecnológica que es hoy. Israel era un país muy joven haciendo un esfuerzo sobrehumano por sobrevivir. Pero el Israel de hoy no puede entenderse sin comprender sus orígenes. Esto es lo que nos brinda Pla, desde una simpatía y admiración por el país y su gente indisimuladas. Leyéndole se entiende la añoranza que han sentido los judíos durante los 18 siglos que ha durado la diáspora. El lector comprende la profunda satisfacción del pueblo judío por tener al fin una patria física. Ese cimiento permite unir a un pueblo disperso y perseguido. Pla describe el entusiasmo con el que miles de judíos de todo el mundo abandonaron sus vidas establecidas para embarcarse, con muchos sacrificios y mucho idealismo, en la construcción de la patria. Esa voluntad de hierro, esa conciencia de estar viviendo una epopeya, supera todas las adversidades: el clima desértico, la inmigración masiva de personas con culturas e idiomas distintos, pero, sobre todo, unos países vecinos que desde el mismo origen pretenden violentamente el fracaso del nuevo Estado.
Pla describe, entre otros muchos aspectos, los kibutz, con especial atención al papel que juegan los situados en las fronteras; la importancia de la educación en el nuevo país; la austeridad y sobriedad que desprende cualquier iniciativa (“Israel és un país que porta dol i si no es parteix d’aquest fet no es comprèn res”); el renacimiento del hebreo como factor de integración nacional; el patriotismo y la fe en la nación; la excelencia de sus mandos militares y de la clase dirigente en general; el papel de la Agencia Judía en la colonización y establecimiento de los inmigrantes; y el funcionamiento liberal y democrático de su sistema político, que permite la convivencia con los árabes que decidieron quedarse.
Pla se inscribe en una tradición catalana (hoy seguramente minoritaria) de admiración por el sionismo. Israel es para Pla no solo un pueblo occidental, “sinó un dels que més ha contribuït a la formació de la civilització moderna”. Estas crónicas permitirán al lector conocer mejor las particularísimas circunstancias de un país a menudo muy incomprendido.
Sobre Núria González Campañá
Profesora de Derecho Constitucional Europeo (Universidad de Barcelona). Doctora en Derecho por la Universidad de Oxdord y máster en Law and Diplomacy por The Fletcher School, Tufts Unviersity. Ha sido también profesora en ESADE y trabajó como abogada en el departamento de Derecho Público de Garrigues.




