18
ago
Negocios.com

por Diego Sánchez de la Cruz

La deuda californiana es mayor que la de Texas en un 350%. En cuanto al déficit presupuestario, el diferencial es de un 200%.

Hace algunas semanas tuve la ocasión de hablar en Madrid con la empresaria texana Brenda Pejovich. Uno de los asuntos que tocamos fue la divergencia económica entre Texas y California, dos de los estados más grandes del país del Tío Sam. Estudiando esta cuestión en profundidad, podemos extraer lecciones muy valiosas.

La deuda pública estatal californiana es mayor que la de Texas en un 350%. Si hablamos del déficit presupuestario, el diferencial es de un 200%. El gasto público también es un 40% mayor en California que en Texas.

Desde 1970 hasta 2012, la creación de empleo en Texas supera en un 50% la evolución de California. En 2013, el Estado de la Estrella Solitaria tiene un paro del 6% frente al 10% registrado en el Estado Dorado. Además, si nos fijamos en los datos de empleo a lo largo de la Gran Recesión, vemos que Texas ganó 400.000 nuevos trabajos en el último lustro mientras California perdió 640.000. ¿Por qué se da una diferencia tan pronunciada? ¿Qué está haciendo que Texas vaya un paso por delante de California? Los impuestos tienen mucho que ver con esta cuestión: en California, los contribuyentes pagan un recargo de hasta el 13,3% en el Impuesto sobre la Renta, un recargo del 8,84% en el Impuesto de Sociedades, un IVA estatal del 7,25% y un gravamen patrimonial que recauda 1.645 dólares per cápita. Por supuesto, todos estos tributos se unen a los de carácter federal y local.

Ante semejante cuadro fiscal, hay quienes han empezado a hablar de California como Impuestofornia. Eso sí: por mucho que los californianos soporten uno de los marcos fiscales más altos de todo el país, la recaudación no ha parado de caer. Entre 2011 y 2012, el estado recaudó un 23% menos. Pero mientras el Estado Dorado fríe a impuestos a sus contribuyentes, Texas apuesta por hacer las cosas de otro modo. En el Estado de la Estrella Solitaria, gobernado por el republicano Rick Perry, no existe ni un Impuesto Estatal sobre la Renta ni un Impuesto Estatal a las Empresas. Si hay un IVA Estatal, pero se queda en el 6,25%, un 15% menos que California. En cuanto a los impuestos al patrimonio, la recaudación per cápita es de 1.475 dólares. La diferencia entre ambos estados viene de lejos. Ya en 1983, California era el decimotercer territorio de la Unión que más impuestos cobraba a sus contribuyentes, mientras que Texas se situaba en el puesto 44º. No obstante, el paso del tiempo ha exacerbado la deriva intervencionista de California (hoy en el cuarto puesto de la tabla) mientras Texas se ha mantenido firme (45º lugar). Este ránking de la Tax Foundation, destaca además que California es el tercer estado que peor tratamiento fiscal brinda a las empresas. Según esa misma clasificación, Texas está entre los 10 territorios que mejor abordan esta cuestión. Quizá por eso, el Estado de la Estrella Solitaria ya acoge a más grandes empresas que California, como podemos comprobar en el Índice 500 de la revista Fortune.

Pero Texas no solamente avanza de la mano de grandes corporaciones como Exxon Mobil o AT&T, sino que también se beneficia de un tejido empresarial diverso en el que las pymes van a más. Como esto genera empleo, la tasa de paro se mantiene en niveles bajos y la Gran Recesión no ha tenido un impacto tan grave como en otros estados.

Hay otros factores que también juegan a favor de Texas y en contra de California: la vivienda es más asequible, la electricidad es más barata, el número de personas con pocos recursos es un 30% más bajo, el porcentaje de gente que cobra subsidios estatales es dos veces menor, etc. En medio de este clima favorable a los negocios se ha producido un espectacular salto adelante en materia energética, ya que la producción petrolera se ha duplicado en los tres últimos años, llegando ya a niveles de 1985. Al hilo de este boom económico, la población no para de crecer: sólo entre 2010 y 2012, Texas ganó 900.000 habitantes, de los que un 17% son extranjeros y el resto provienen de otros estados del país. Según el Manhattan Institute, los californianos que se han mudado al Estado de la Estrella Solitaria han inyectado 4.000 millones en la economía texana. California no tiene todo perdido: es y seguirá siendo un centro de desarrollo muy importante para el sector tecnológico, y sus industrias turísticas y culturales muestran una enorme resistencia a la crisis. No obstante, la comparativa con Texas nos enseña que, a largo plazo, convertir a California en Impuestofornia se ha traducido en un menor desarrollo socioeconómico. ¿Imaginan lo que podría conseguir California si cambiase de rumbo y emulase las mejores políticas observadas en Texas?

Leer esta noticia en Negocios.com