07
may
ABC

Civismo presentó ayer en el auditorio Rafael del Pino su publicación «Libertad Económica 2015», siendo sus autores Francisco Cabrillo, Rocío Albert y Rogelio Biazzi. Los resultados colocan a Madrid como región líder de acuerdo a una sofisticada evaluación de la libertad económica. Por el contrario, Extremadura y Andalucía obtienen las peores calificaciones. 

Tal como ha ocurrido en las tres ediciones precedentes de este estudio, la libertad económica guarda una relación directa con la renta per cápita, conclusión que coincide con la obtenida en otras investigaciones internacionales similares. El rigor de este análisis proviene de haberse elaborado con la última contabilidad oficial cerrada disponible (2013). La fiabilidad de estas fuentes asegura la validez del indicador y lo diferencia de los basados en estimaciones probabilísticas. Sin embargo, no suele ser tenido en cuenta para el diseño de las políticas regionales. Hay todavía demasiado gobernante que cree que la economía iría mejor si se incrementara el intervencionismo. Lo que sucedería es algo distinto: se frenaría el emprendimiento, la tributación aumentaría para quien genere riqueza y se desincentivaría la actividad empresarial. 

Este índice adquiere una rabiosa actualidad al hacerse público a dos semanas de las elecciones autonómicas. ¿Qué programa electoral conviene? La respuesta viene dada por un trabajo que corrobora la validez de la tesis que Daron Acemoglu expuso en su obra ‘¿Por qué fracasan los países?’ Cuando las instituciones sirven al bien común, se posibilita la libertad económica. El resultado de favorecer la libre iniciativa de empresas y ciudadanos despierta siempre una mayor prosperidad. Son siempre las personas y no los políticos quienes tienen más intuición para generar riqueza. Este índice de libertad es también un barómetro válido para medir el populismo de algunos partidos, demagogia que se disfraza de una asistencia total que asesina una economía libre, la única que parece que funciona.


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