15
nov

Hay políticos autonómicos que no quieren ver que las empresas y las grandes fortunas ante una política fiscal confiscatoria se trasladan de Comunidad o de nación para reducir los impuestos. Es un hecho irrefutable que una tributación excesiva siempre reduce la recaudación a medio plazo. Sin embargo, abundan los gobernantes que se empeñan en ignorar la fuga de contribuyentes que suscita su obsesión expropiatoria. No son conscientes… El Impuesto de Solidaridad a las grandes fortunas hace que éstas huyan del país. El Ranking de Fuga de empresas (1096), es mayor, al ser su positivo saldo de 255 compañías. Le siguen Baleares, con un aumento de 32 compañías, y Andalucía, con 31. Esta región se ha beneficiado de la fiscalidad menos gravosa que ha legislado el nuevo Gobierno andaluz. Cataluña sigue siendo la Comunidad que más empresas pierde (164), un éxodo que propició la política independentista, y que se ha traducido en que, desde 2017, 3.981 empresas se han mudado de Cataluña a Madrid, siendo más de 8.000 el total de evadidas. La comunidad madrileña también ha hecho de los Impuestos Propios uno de sus mayores atractivos. Actualmente Cataluña tiene 15 de estos tributos y Madrid, sólo tres. Lamentablemente, este mayor número de impuestos en Cataluña no se traduce en una mayor financiación sanitaria, educativa y social, sino que sirve para financiar acciones independentistas y dar buenos salarios a los ‘ patriotas’ del régimen secesionista. Sorprende mucho la situación de Navarra: a pesar de su beneficioso Convenio Económico con el Estado, es la comunidad que tras Cataluña ha perdido más empresas (59), siendo la primera en términos relativos. Quizá tenga algo que ver que el Ejecutivo foral navarro sea el más sumiso al de La Moncloa, al tener una composición similar. … que hacer menos ricos a los ricos no hace menos pobres a los pobres, sino todo lo contrario, porque al impedir la generación de riqueza los más necesitados son los que más pierden. El último arrebato justiciero del populismo patrio contra los millonarios es el Impuesto de Solidaridad a las grandes fortunas. De facto es obligar a que los contribuyentes que están radicados en CCAA en los que el Impuesto al Patrimonio está bonificado al 100%, lo tengan que pagar. Este nuevo tributo, disfrazado de solidaridad, incita a que los potenciales mejores inversores huyan a territorios fiscales más benignos, como Irlanda, Países Bajos, Luxemburgo y Portugal. La ventaja de estas naciones frente a España es una mayor seguridad jurídica. La salida de las grandes fortunas de una región favorece que sus compañías también se vayan. Cuando los tributos son altos, los bienes que producen se encarecen y resultan menos competitivos en el escenario global. El análisis de los traslados de compañías entre comunidades autónomas está en consonancia con la fuga de empresas y patrimonios de España y, además, revela donde es más probable la prosperidad o el declive económico. Si estudiamos lo ocurrido en los primeros nueve meses del año, Madrid sigue siendo la Comunidad en la que el balance de las empresas que llegan (1.351), menos las que se marchan.


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