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mar
Libertad Digital

Los economistas más prestigiosos coinciden en su diagnóstico: hay que hacer las reformas previstas; si no, la economía española lo sufrirá.

Las elecciones de este domingo en Andalucía han supuesto el primer revés político importante para Mariano Rajoy. Todas las encuestas vaticinaban un triunfo arrollador del PP, que le entregaría el último bastión de poder socialista, la autonomía más poblaba de España; pero los resultados no han sido los esperados. Desde los partidos de izquierda se interpretan estos comicios como una prueba del rechazo de parte de la ciudadanía hacia las políticas de ajuste del Gobierno central. Por otro lado, los inversores internacionales miran con detenimiento a España y se preguntan si el Gabinete cambiará el rumbo tomado hasta ahora. Libre Mercado ha preguntado este lunes a algunos de los más prestigiosos economistas españoles su opinión sobre el resultado electoral, sobre su influencia en el Gobierno y sobre el impacto internacional. Su diagnóstico es coincidente: el Ejecutivo no se debe asustar por lo ocurrido en Andalucía y debe seguir con las reformas previstas. Si no lo hace, todos los españoles sufrirán las consecuencias. Francisco Cabrillo «El efecto internacional va a ser malo. Se va a interpretar como que este país, al menos una parte importante, no tiene solución y no va a querer cambiar. El Gobierno tiene dos alternativas: la primera es asustarse y reducir la intensidad de las reformas. Es una solución aparentemente cómoda pero realmente suicida. La segunda opción es compensar la pérdida de credibilidad (por las elecciones) con medidas más drásticas. El problema que tenemos es que Italia está intentando salir del pozo por su cuenta, dejándonos abajo y diciendo que España está más cerca de Grecia y Portugal. El Gobierno no ha tomado las suficientes medidas todavía, por las elecciones andaluzas o por lo que sea, y tendrá que tomarlas ahora. Las elecciones de este domingo debilitan su posición exterior y tiene que tomar medidas clave ahora. Si no, mal vamos». José Raga «Creo que el resultado de las elecciones en nada debería influir en la política económica y social. El Gobierno está llamado a resolver los problemas de la economía nacional, problemas de crecimiento, de empleo, de estabilización de las cuentas públicas… Está obligado a reducir el déficit, a amortizar la deuda. Esos problemas los tenemos con independencia de que haya ganado el PP o de que haya un gobierno de coalición con IU. Sería un flaco servicio a la nación que el presidente intentara ¿qué? ¿Clientelismo en Andalucía? Ya se ve que eso no tiene ningún resultado. El camino es seguir por la recuperación de la economía: implica reforma laboral, financiera, del estado de las autonomías, de la administración pública… Y todo eso hay que hacerlo con independencia de que a algunos no les guste. Siempre habrá un grupo de descontentos. Toda política de estabilización cuesta sangre, sudor y lágrimas. Pero no hay más remedio que hacerlo si queremos salir del agujero Los socios de la UE están con la lupa puesta, viendo a ver qué pasa ahora. Antes se decía que no se tomaban medidas por las elecciones. Pues bien, ya han sido las elecciones. En un resultado o en otro, tómense las medidas que se tengan que tomar. Si lo hacemos, sabrán que es un país serio que va para adelante. Alemania tuvo que utilizar medidas de extrema dureza hace unos años. Lo hizo (es cierto que tienen otros sindicatos) y no pasó nada. Empezó a funcionar y a ir hacia delante. Eso lo puede hacer España». Carlos Rodríguez Braun «La consecuencia económica más importante puede ser que se asuste el gobierno y que las medidas de austeridad que podría tomar no las tome, pensando que las reformas que ha adoptado son las que le han costado la no victoria por mayoría absoluta. En términos internacionales, la noticia es mala porque puede contribuir no sólo a la inestabilidad, sino a la práctica de políticas distintas y a la falta de control de la hacienda pública andaluza. En la medida en que las autoridades que han salido de las elecciones no estén dispuestas a ser serias y en la medida en que influyan al Gobierno central, contribuyen a una mala imagen en el exterior». Pedro Schwartz «El resultado de Andalucía ha sido un tropezón grave para España y para el tipo de reformas que tiene que hacer nuestro gobierno. También para el PSOE, porque ahora pensarán que lo que tienen que hacer es no hacer nada. España necesita otro tipo de PSOE, éste que hemos tenido en los últimos años no ha sido bueno. Tenemos la obligación de hacer unas reformas duras y dolorosas y ha habido por el lado del Gobierno falta de explicación. Está bien tomar una postura tranquila, pero hay veces en que hay que batirse el cobre. Y no se ha hecho. Todo se ha basado en denunciar la corrupción. Había que haber explicado por qué a los andaluces les hacía daño no cambiar. De cara al exterior, se puede recuperar la situación con una buenos Presupuestos y el Gobierno todavía tiene tiempo para eso. Eso sí, fue un error decir que no podíamos ir al déficit del 4,4%, pedir un nivel del 5,8% y quedarnos en el 5,3%. Había que haber puesto el límite lo más bajo posible. Los extranjeros no se van a fijar especialmente en Andalucía, pero el Gobierno debe demostrar que no ha cambiado y que va a estar todavía más firme en el camino de las reformas. Se pueden salvar los muebles, pero el agua está subiendo». Joaquín Trigo «Habría que ver qué peso puede tener el Partido Comunista en el Gobierno andaluz y en qué términos, qué personas va a meter el Gobierno y qué va a hacer el Gobierno central. Todavía no sabemos la deuda real de esta autonomía. La sensación es que ha habido más gasto del que dicen (como en La Mancha y en Cataluña con el tripartito). Tener una pata díscola es especialmente desagradable. Andalucía tiene un paro muy alto y habrá que seguir mandando dinero de todos los españoles para atender ese tipo de cosas. Y este Gobierno [que ha salido de las urnas] va a generar más paro. Los extranjeros no tienen una visión muy precisa del interior de España. No diferencian mucho, como nos pasa a nosotros con Alemania o Francia. Ahora bien, no le van a hacer la vida fácil al Gobierno. Tendrán que hacer más recortes que no han hecho. Cada cosa parece poco, pero todas juntas son un río. No se han atrevido a hacerlo, pero deberían hacerlo. Hay muchísimo por hacer y cuanto antes empiecen, mejor».