04
abr
OkDiario

Dice el refranero popular que es mejor pájaro en mano que ciento volando. Una metáfora que es ejemplo de la política que ha hecho el Gobierno. Y que en este caso concreto ha sentado muy bien a nuestra economía. Porque aunque la gestión durante esta pandemia ha estado repleta de actuaciones lamentables, no podemos pasar por alto lo que ha hecho el talismán de la economía española: Nadia Calviño. Una ministra que asciende con la salida de Pablo Iglesias, y que garantiza la ortodoxia.

Entre las medidas estrella que ha aplicado Calviño nos encontramos con una que, como recogen los datos, ha contenido mejor que otras el daño causado por la enorme crisis económica que se nos avecinaba tras la llegada del covid. La estrategia del Gobierno de incrementar el gasto, asumiendo ese incremento de la deuda y el déficit para hibernar la economía ha resultado ser acertada. Pues esa herramienta que tanto hemos escuchado durante esta pandemia, los ERTE, podrían ser el determinante que nos distancie de las drásticas pérdidas registradas en la pasada crisis financiera.

A lo largo de estos meses, hemos hablado sobre los ERTE en numerosas ocasiones, así como de la necesidad de que estos sigan prorrogándose hasta que la situación vuelva a la normalidad, aunque ello incluya modificaciones como la de implementar los criterios de solvencia. Esta necesidad a la que hacemos alusión se debe a lo que muestran los datos cuando observamos la destrucción del PIB y la evolución de la tasa de empleo.

Si incluimos los ERTE, hablamos de una tasa de paro del 22%, pero con una contracción económica que ha lastrado nuestro PIB en hasta un 11%, la tasa de desempleo ha aguantado, se ha destruido menos empleo del que debía haberse destruido con una contracción del nivel de la que hoy se registra.

El ejemplo de 2008

En este sentido, si atendemos a la pasada crisis, con el PIB cayendo a ritmos del 3,6% en 2009, la tasa de paro en España pasó de estar en el 14% en 2008, a estar en el 18%. Y así, incrementándose hasta situarse en el 20% un año más tarde. En la presente crisis, a diferencia de la anterior y con una contracción que se sitúa en el -11% del PIB, la tasa de paro ha pasado de estar en el 14% en el año 2019, a estar en el 16,2% en el año 2020. Y es que, esa notable diferencia entre la presente crisis y la pasada se explica por la presencia de los ERTE en la economía. Unos ERTE que han permitido hibernar nuestra economía, protegiendo el empleo de una pandemia que devastaba todo negocio, rentable o no rentable, a su paso.

De no ser por los ERTE, como decíamos al inicio y gracias a los gráficos que hacen los amigos de Fedea, la tasa de paro estaría por encima del 22% en estos momentos. Pero que, por la existencia de esta herramienta, no se ha llegado a materializar; aunque ello no quita que, como hemos visto en otros artículos, esto no esté exento de grandes riesgos que podrían destruir lo logrado.

Además, los últimos datos que se han ofrecido del impacto de los ERTE en la recaudación del Estado muestran otra gran noticia sobre el beneficio logrado a través de esta herramienta. Si echamos la vista atrás, y volvemos a la crisis de 2009, con el PIB cayendo un 3,6%, la recaudación del Estado sufrió un desplome del 17%.

En la presente crisis, aun habiendo caído los ingresos notablemente, el desplome ha sido del 8,8%, con una economía que se hundía un 11%. Y esto queda reflejado en un IRPF que incrementó su volumen de recaudación en un año catastrófico para la economía.

En definitiva, no pretendo alabar la gestión, cayendo en la autocomplacencia que nos llevaría al desastre absoluto. Pero sí recalcar el valor de una herramienta que, aun no siendo una creación de este Gobierno, ha sido aplicada y con éxito, obteniendo grandes resultados. Pues hay muchas cosas que no me gustan en este, pero sí una cosa que sí me gusta mucho: y es una ministra que ha hecho un gran trabajo, a la vez que iba expulsando poco a poco del Gobierno a la heterodoxia tan dañina de Unidas Podemos.


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