07
may
Diario de Navarra

Si la presidenta del Gobierno de Navarra quiere acertar en su gestión, lo que tiene que hacer es inspirarse en la estrategia de Isabel Díaz Ayuso en Madrid. Pero no. La horma que conforma la actuación Chivite es el fracasado ‘modelo Sánchez’. Doy datos. Nuestra nación arroja en su conjunto los peores indicadores económicos de los 37 países de la OCDE. España destaca por su mayor desempleo, en el que los menores de 25 años dan una tasa de paro del 37,7%, un valor superior al doble que la media de la eurozona. Además, el confinamiento más severo de la Unión Europea no evitó que España fuera, junto con Bélgica, el país con mayor número de muertos por coronavirus por cada 100.000 habitantes.

Este fiasco monclovita no ha frenado que Chivite, por congraciarse con el ‘rey del postureo’, haya replicado sus torpes recetas nacionales. El salvaje cierre del interior de los bares y restaurantes durante 160 días ha costado quiebras. Las historias conmovedoras de los hosteleros arruinados por la ineptitud de quienes nos gobiernan ha encendido el miedo a emprender. ¡Cuantos sueños rotos, esfuerzos baldíos y vidas destrozadas! Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, formulaba así su objeción a las clausuras practicadas: “La hostelería no tiene la culpa de los contagios”. “Los contagios vienen de las relaciones con familiares, sociales o de la calle… pero no vienen de que la hostelería esté abierta”. Además, al no permitirse reuniones con controles, los botellones se han disparado y con ellos también la trasmisión de la covid-19.

Las restricciones del Gobierno de Navarra han supuesto que su sector hostelero haya perdido un 60% de los 850 millones que facturaba y más de 3.000 trabajadores. También el 40% de los hoteles de Pamplona están en riesgo de entrar en quiebra técnica. Sin embargo, este brutal sacrificio no ha supuesto que la incidencia de contagios haya bajado, porque Navarra, con la hostelería cerrada en el interior, ha sido líder nacional con una incidencia a 14 días de 413.

La prueba irrefutable de las torpes medidas forales la tenemos al compararnos con Madrid, la Comunidad con la hostelería más abierta, cuya incidencia ha sido tan solo de 338 casos. Esta región habría tenido menos contagios todavía, si Sánchez hubiera atendido las insistentes peticiones de la presidenta de Madrid para que se establecieran medidas preventivas en el aeropuerto. Los que frecuentamos esa terminal aérea damos fe que apenas ha habido filtro alguno, por lo que este aeródromo ha podido ser una entrada de contagiados. El que Sánchez apenas actuara en Barajas despierta sospechas de que fuera para legitimar una acusación de temeraria, que culpabilizara a Ayuso. Así, tendría motivos sanitarios para cerrar la hostelería de Madrid a cal y canto, aumentar el confinamiento y hundir a la rival que le hacía sombra.

Ayuso no se asustó de las bravuconadas sanchistas, sino que se creció porque sabía que la Justicia estaba de su parte. Aunque Sánchez se empeñó en destrozar la imagen de Ayuso, su arrogancia le cegó hasta el punto de despreciar la inteligencia de los madrileños de todos los partidos, cuyo valor admiraban. Como no se puede mentir tanto, tantas veces y en tan poco tiempo, Madrid acudió en masa a votar con una participación histórica, un 76,24%, lo que permitió que el PP de Ayuso tuviera el mayor triunfo de su partido hasta la fecha en su región. La valentía de esta líder para defender la libertad en la Comunidad de Madrid tuvo su premio, y su contrincante real, el sarcástico Sánchez, sufrió el peor varapalo de su vida política. Ayuso ha dado una lección de sensatez a Chivite, y si ésta sigue arruinando a Navarra por quedar bien con Sánchez seguirá la suerte de Gabilondo: obligarle a presentar su dimisión.


    Rafael ibañez
    Una opinión muy atinada
    Rafael ibañez - 09 may.RESPONDER

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