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Actualidad Económica

En plena crisis por el covid, la última ocurrencia del populismo consiste en rebajar la semana laboral a cuatro días, porque reclaman “repartir el trabajo”. Aunque el Congreso ha rechazado la disminución de jornadas, Pablo Iglesias ha asegurado que la ministra Yolanda Díaz, “en el marco del diálogo social, va a trabajar por explorar la reducción del horario de trabajo, que es algo que podría favorecer sin duda la creación de empleo”. Estos supuestos visionarios olvidan que los costes laborales se dispararían en muchas actividades, como la hostelería. Este mayor gasto de personal repercutiría en los precios y se perdería competitividad en el insoslayable mercado global. De modo que repartir el trabajo contraería el empleo total, lo que se traduciría en un aumento del paro.

El ranking de hoy estudia el promedio de horas reales trabajadas en cada país. En nuestro análisis hemos tomado los países de tamaño medio y grande de la OCDE, para contrastar mejor la situación de España. A la cabeza figura México (2.137) y le siguen Costa Rica (2.060), Corea (1.967) y Grecia (1.949). Por el contrario, Dinamarca (1.380), Noruega (1.384) y Alemania (1.386) trabajan menos horas. Por tanto, el rango en el que se mueve el tiempo de trabajo resulta muy amplio: en México, este supera en un 55% al de Dinamarca.

Fuente: Actualidad Económica

Una variable clave a asociar al tiempo en el trabajo es la productividad laboral, medida como PIB obtenido por hora trabajada. La OCDE ha medido la eficiencia mediante dólares constantes 2010 (en paridad de poder adquisitivo), para permitir la comparación entre países. Cuando una nación tiene una productividad baja, con frecuencia se debe a que sus actividades no admiten la automatización y, en pura lógica, el número de horas trabajadas debiera incrementarse, pero hay demasiados casos que no responden a esta argumentación.

Los países con mayor productividad son Polonia (117,7), Corea del Sur (113,9), Irlanda (112,4) y Costa Rica (111,24). Sin embargo, en la relación de los 28 estados revisados, sus horas respectivas trabajadas ocupan los puestos séptimo, tercero, undécimo y segundo, lo que supone que, además de ser muy productivos, países como Corea y Costa Rica dedican también muchas horas a su empleo. En el extremo opuesto, con peor productividad, se hallan Grecia (98,46), Luxemburgo (98,59), México (98,62) y Nueva Zelanda (99,61), debido a causas muy diversas. Aunque la variación de la productividad parece reducida, su repercusión en la competitividad suele resultar considerable.

La posición de la productividad de España (101,48) refleja que está por debajo de la media (103,95), del mismo modo que en horas trabajadas: 1.686 frente a las 1.726 de media. Por ello, la reducción de la semana laboral a cuatro días no responde ni a nuestra productividad, que es deficiente, ni a que trabajemos más horas que el conjunto de la OCDE. Lo que no es una leyenda urbana es que nuestra cultura laboral resulta menos rígida que la germana o la coreana; esos cafés y pinchos a media mañana están muy extendidos, nuestra pausa para el almuerzo ocupa más horas y nos solemos acostar más tarde de lo conveniente para llegar al día siguiente descansados y dispuestos a rendir.


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