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La gran trampa. Cómo los intervencionistas destruyen lo que fingen proteger

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 Colegio Mayor Larraona (Avenida Pío XII-45, Pamplona) 15/05/2018 19:00h

Al margen de los grandes países de nuestro entorno, que ocupan las portadas de nuestros periódicos estos meses, Daniel Lacalle señaló la importancia de prestar atención en los países emergentes, pues ponen de manifiesto el problema que vivimos en la actualidad. Observamos cómo los mercados emergentes se han estado beneficiando de unos tipos de interés muy bajos y una gran liquidez venida desde el mundo desarrollado. Sin embargo, lejos de beneficiar a unos u otros, se ha creado una estructura con fecha de caducidad y que, a su vez, genera incentivos perversos. Unos incentivos de los que se benefician las entidades intervencionistas y que sufren exclusivamente los ciudadanos. Tras un desequilibrio financiero como el que se contempla, no hay soluciones mágicas, como señalan los bancos centrales, sino que hay que tomar medidas, explicó Lacalle. No hay un solo caso en la Historia en el que se haya dejado de pagar la deuda, o no se hayan implementado recortes.


“Leímos que el mundo se estaba beneficiando de un ‘crecimiento sincronizado’, cuando en realidad estábamos creando un ‘endeudamiento sincronizado'”

Daniel Lacalle


Lacalle señaló también la paradoja de que regular en exceso los sectores económicos bajo el pretexto de apoyarlos acaba por arruinarlos. Al contrario de lo que nos intentan vender, indicó Lacalle, la culpa de estos tipos de interés no es del ciudadano, sino de los bancos centrales, quienes nos han metido en un desequilibrio financiero del que nos costará esfuerzo salir.