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ABC

El dramaturgo se halla en una etapa de búsqueda de la «libertad» tras dejar los Teatros del Canal.

ACTUACIÓN Esta noche interpreta en Santander su última obra, «El sermón del bufón» Tabúes intocables «Hay que tener mucho cuidado si se hacen bromas machistas o sobre homosexuales» Contra la independencia «No puedo pasear por Barcelona ni diez minutos sin que me llamen traidor o facha»
Albert Boadella no deja indiferente a nadie allá por donde va. Después de ocho años como director artístico de los Teatros del Canal en Madrid –que abandonó en junio de 2016–, el carismático actor admite que ahora mismo se encuentra en un periodo de «recuperación de la libertad y asilvestramiento» perdido durante su etapa en el centro de la capital.
Quiere alejarse de los cargos públicos porque «condicionan» en su manera de trabajar, a pesar de que, según afirma, tuvo libertad absoluta como director del Canal: «La administración pública ha estado muy bien conmigo», afirmó ayer ante los medios en Santander, y achaca más su marcha a la saturación vivida durante tantos años en su puesto y a tener que programar las obras según el gusto del público. «Lo hice para que la gente percibiera que ese era su teatro», sentenció. Aun así, recuerda su trayectoria en los Teatros del Canal como «una época muy divertida, fantástica».

Autohomenaje

Esta noche interpretará en los teatros del Casyc de la capital cántabra, con motivo de los cursos que organiza la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), su última obra: «El sermón del bufón», que ya estrenó el pasado mes de febrero obteniendo una buena valoración de la crítica. El creador de Els Joglars realiza una especie de autohomenaje de su vida, donde mezcla su lado más cómico –de la infancia– con el más reflexivo, el cual ha ido madurando con el paso de los años. Expone en escena su dualidad real: a Albert, por un lado, y a Boadella, por el otro.

El dramaturgo y director de teatro ha tenido «rifirrafes» de todo tipo durante su vida. De ser anteriormente perseguido por el ejército franquista y los altos poderes ha pasado a ser criticado actualmente por defender en ocasiones a los dirigentes gubernamentales. Es su naturaleza. Considera que estar a contracorriente es una virtud en su oficio, llegando a asegurar que «tener enemigos me da vitalidad, da la sensación de que aciertas en mi oficio». Sus últimos lances los ha tenido en Cataluña, su tierra, de la que se marchó por su postura contraria al independentismo: «No puedo pasear ni diez minutos por Barcelona sin que me llamen traidor, facha o españolista. Es consecuencia de la libertad, de decir aquello que pienso», afirma.

Complejos

Ante los atentados terroristas sucedidos en Barcelona y en Cambrills la pasada semana, Boadella critica abiertamente la actitud del Gobierno de Mariano Rajoy, del que afirma que «actuó con complejos», lo que, a su juicio, ha sabido aprovechar la Generalitat para obtener «todo el protagonismo». El dramaturgo piensa que lo sucedido era una cuestión de Estado. «El terrorismo yihadista afecta a la totalidad del mundo; es un asunto muy serio», explicó. Asimismo, Boadella no tuvo reparos en aclarar que «el lema «no tenemos miedo» es falso, muy poético y muy filosófico; la realidad es que sí tenemos miedo, y mucho». Cree que se ha exagerado con el lema y que la situación actual en la sociedad es de pánico. «La problemática del terrorismo yihadista está más presente que nunca. Podemos estar en cualquier parte y que nos explote una bomba o que nos ametrallen», espetó el artista catalán. También tuvo palabras para reflexionar sobre los niveles de libertad de expresión en España. Piensa que «su utilización es menos potente que hace unos años», a pesar de que a nivel legal sean «únicos en la historia». Achaca a la sociedad y a los medios de comunicación que han tenido gran parte de la culpa para que se hayan generado muchos temas tabúes intocables: «Ahora hay que tener mucho cuidado si se hacen bromas machistas o sobre homosexuales porque la sociedad no admite nada. Hay que tener cuidado porque estamos sentando jurisprudencia».

Boadella lamenta este paso atrás y considera que hoy día tendría problemas serios a la hora de representar gran parte de sus obras realizadas por Els Joglars durante los años 80 y 90, época donde «la libertad era diferente a la que existe ahora».