26
oct
Expansión

Ayer conocimos la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2018. Como viene siendo habitual, los resultados han sido buenos y señalan que la economía española avanza por la senda del crecimiento económico y del empleo. Según esta encuesta, durante el tercer trimestre se produjo una reducción en el número de desempleados en 164.000 personas. Como consecuencia, la tasa de paro entre julio y septiembre de este año fue del 14,5%. Inferior, por tanto, al 16,4% del mismo trimestre de 2017. Además, es la menor tasa de desempleo desde 2008. España tiene ahora 3,32 millones de parados, que es el volumen más bajo de los últimos diez años.

Durante el tercer trimestre, la ocupación aumentó, respecto al segundo, en 184.000 empleos. El habitual efecto positivo de la época estival ha venido acompañado por el sorprendente aumento de la ocupación en el sector público. Efectivamente, aunque la mayor parte del empleo se produce en el sector privado (que gana 134.000 ocupados) el empleo público se acrecentó en el trimestre en 50.000 personas. Desde una perspectiva temporal más amplia, durante los últimos doce meses el empleo público creció un 3,4% mientras el privado lo hacía al 2,3%. Este aumento del empleo público, se debería haber evitado y, en el futuro, si se quiere reducir el déficit, habrá que ir ajustando las plantillas de las Administraciones Públicas.

LA CALIDAD DEL EMPLEO

Así pues, en España sigue creciendo el empleo pero, ¿se puede decir que también aumenta su calidad? Como en casi todo, la respuesta no es única, pero algunos indicadores parecen mostrar una mejora de ésta durante el tercer trimestre:

1) La mayoría, el 86%, de las personas que trabajan, lo hace a tiempo completo. Una tendencia que continuó en el tercer trimestre, ya que la ocupación en este régimen creció (+370.000), mientras que la de tiempo parcial se redujo (-186.000).

2) Mejora bastante el mercado de trabajo juvenil. El número de empleados con edades comprendidas entre los 16 y los 24 años se incrementó en 89.200 personas, mientras que el de parados bajó en 6.100. Como consecuencia, el paro juvenil, aunque siga estando en niveles elevados, ha caído hasta el 33%. Conviene recordar que, hace un año, se situó en el 36% y, en el primer trimestre de 2013, alcanzó su cota máxima, con un 57%.

3) Sigue creciendo el empleo por cuenta propia de aquellos que trabajando proporcionan ocupación a otras personas: 32.200 más durante el tercer trimestre.

4) El número de hogares en los que todos sus miembros activos están ocupados creció durante el trimestre en 140.000 personas.

5) Disminuyó el número de hogares en los que todos están parados (-29.500); si bien continúa siendo una cifra elevada, 1,1 millones, pero es la más baja desde el año 2009.

SUBE LA TEMPORALIDAD

Desgraciadamente, a estos aspectos positivos hay que unir el aumento de la temporalidad. Durante el tercer trimestre, los trabajadores eventuales aumentaron en 151.000, es decir, un 3,5%, más que en el trimestre anterior, mientras que los indefinidos se estancan (+0,2%). Este incremento de la temporalidad está íntimamente ligado al espectacular crecimiento del empleo del sector servicios, que se engrosó, en los últimos doce meses, con 347.000 personas más. Este fortalecimiento del empleo del sector terciario se apoya principalmente en el mayor dinamismo de los subsectores de Transporte y almacenamiento, Venta y reparación de vehículos y motocicletas, Actividades profesionales, científicas y técnicas, y Actividades cinematográficas, de programas de televisión y edición musical.

Sin embargo, en los doce últimos meses, mientras el empleo en el conjunto del sector servicios crece, el subsector de la Hostelería se estanca. Ello se debe a que desgraciadamente, en España, el turismo extranjero se empieza a reducir ante la competencia de otros destinos a mejor precio. Sin embargo, aunque el turismo flojea, la temporalidad sigue creciendo: en el tercer trimestre se situó en el 27,4%, la tasa más alta de los últimos diez años. Sigue, por tanto, repuntando en la fase expansiva del ciclo, después de haber descendido durante los años de la crisis, cuando, efectivamente, sufrieron mucho más los trabajadores eventuales que los que tenían contratos fijos. Así, en 2012, la temporalidad bajó hasta mínimos históricos del 23%. Con la información conocida ayer, desgraciadamente, España sigue liderando los niveles de temporalidad de la OCDE y de la Unión Europea. Se constata además que los contratos temporales no solo están ligados al turismo, se abusa de este tipo de contratación en casi todos los sectores económicos: una pena.

LA ECONOMÍA SIGUE AVANZANDO

La ralentización del ritmo de creación del empleo, durante el tercer trimestre (184.00 ocupados más frente a los 236.000 que se crearon en el mismo trimestre de 2017) señala un avance más moderado en el crecimiento económico. Para el tercer trimestre, calculamos, respecto al segundo, un crecimiento del Producto Interior Bruto del 0,6%.

Aunque la economía esté entrando en una fase más madura del ciclo, se sigue creando bastante empleo (479.000 más en los doce últimos meses). Ello supone una renta disponible de los hogares más elevada, lo que está ayudando a fortalecer el consumo privado. Ante esta mayor demanda, las empresas están produciendo más y, por tanto, también necesitan invertir más. De ahí que esté creciendo la formación bruta de capital. Esta mayor inversión genera un círculo virtuoso que esperemos que siga aumentando el empleo, el consumo y la producción.

Que se haga realidad o no va a depender de que las políticas económicas fomenten más la productividad, a través, por ejemplo, de la mejora de la formación profesional. Lo que ayudará a reducir la temporalidad a la vez que se creará empleo de calidad, permanente a largo plazo, y con salarios dignos que posibiliten un mayor nivel de bienestar para la población.


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