28
jun
El Periódico de Catalunya

Es 28 de junio, un día motivo de celebración. No solo porque es la verbena de Sant Pere sino porque es el día en el que la media de los españoles dejan de trabajar para pagar impuestos. Es lo que los economistas liberales denominan Día de Liberación Fiscal.

El ‘think tank’ Civismo sitúa esta fecha este año en el 28 de junio, un día antes que el año pasado y dos jornadas antes del final del plazo de presentación de la declaración de la renta, en la que tres de cada cuatro tienen derecho a devolución.

La franja de edad en la que la fecha llega más tarde es la de 45 a 64 años, al situarse en el 5 de julio. La que llega más temprano es la de los mayores de 65 años, al ser el 16 de mayo, si bien suelen ser un colectivo con menos rentas, aunque a veces con mayor patrimonio.

El periodo más largo de generación de rentas para cubrir las obligaciones tributarias fue en el 2007, un año antes de estallar la crisis, con un total de 192 días, hasta el 11 de julio. El periodo más corto fue en el 2009, en plena recesión, con 171 días, el 20 de mayo. En todo caso, estos datos deben relacionarse con el peso de los gastos y servicios sociales. En los países nórdicos, la presión fiscal es aún más elevada, pero también la proporción destinada a gasto público. 

OTRAS FÓRMULAS

Existen otras formas de calcular el Día de Liberación Fiscal, que sitúan esta jornada en la actualidad a principios de mayo. A tenor de la presión fiscal (peso de los ingresos tributarios sobre el conjunto de la riqueza total del país) que estima el Gobierno para este ejercicio, habríamos dejado de pagar hacia el 7 de mayo, dos días más tarde que en el 2016.

También hay grandes diferencias entre autonomías. La Rioja (solo le superan Ceuta y Melilla, con el 24 de junio) es la comunidad en la que sus ciudadanos antes quedan liberados de todas las cargas, ya que esa fecha este año fue el 27 de junio.

En cambio, Catalunya es el territorio en el que más tarde llega esa jornada, con el 5 de julio, al ser el lugar donde más alta es la presión fiscal, según esta organización liberal. De hecho, el IRPF es hasta tres puntos más elevado para las rentas más altas, pero también supera la media en las más bajas.

COTIZACIONES SOCIALES

En conjunto, las cotizaciones sociales se llevan el mayor mordisco, con una media de 102 días, a la que hay que sumar otros 35 por el IRPF, hasta 25 por el IVA, 11 por los impuestos especiales y cinco más por otros tributos estatales, autonómicos y muncipales, como el IBIpatrimonio sucesiones, entre otros.

Civismo destaca el peso de la suma de las cotizaciones sociales y el IRPF, que se denomina la cuña fiscal y que reduce de forma “significativa” el salario neto de los trabajadores. Esta variable en España es de las más elevadas del mundo, según el informe anual‘Taxing Wages‘ de la OCDE, que agrupa a los países más desarrollados del mundo. Se sitúa en una media del 39,5%, frente al 36% medio de los países más desarrollados.

De esta forma, de cada 100 euros que paga el empresario en costes laborales, el ocupado de entre 16 y 29 años cobra efectivamente 64,03, lo que supone una cuña fiscal del 35,97%.

Los trabajadores de 30 a 44 años se llevan efectivamente al bolsillo 62,26 de cada 100 euros de coste laboral, lo que supone una cuña fiscal del 37,74%. Y los de 45 a 64 años, 61 euros netos, la cuña fiscal por franjas de edad, con el 38,76%. Entre los mayores de 65 años, de cada 100 euros se embolsan 88 por la ausencia de cotizaciones sociales en estas edades, lo que deja la cuña fiscal en el 12,05%.

Los hogares con uno o dos hijos a cargo se ven beneficiadas por las reducciones que pueden aplicarse en el IRPF. De esta forma se suaviza casi un punto porcentual la cuña fiscal en todos los tramos de edad. El problema es que las cotizaciones sociales no discriminan por cargas familiares y eso “anula los incentivos por tener hijos”, destaca el estudio.