Por qué las ayudas al turismo aprobadas por el Gobierno no van a servir al sector
25 de diciembre de 2020
Por Fundación Civismo

Si hay un sector con el que esta crisis se ha ido cebando desde su inicio es el sector del turismo. Dicho sector, a principios de año y tras declararse las correspondientes medidas de distanciamiento social que paralizaban forzosamente la actividad económica, ya acusaba el fuerte impacto que esta crisis suponía para su actividad. Las previsiones que hacía la patronal, así como los registros que nos dejaba el sector a finales del mes de junio, dejaban pérdidas para dicho sector por valor de 43.000 millones de euros. Sin embargo, dichas pérdidas no han dejado de crecer, en tanto en cuanto lo ha ido haciendo la incidencia de la pandemia.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), así como otros organismos, preveía que la pandemia comenzase a disiparse durante el segundo semestre del año. Ante tales previsiones, aquellos agentes que operan en dicho sector preveían contar con campañas fuertes que, a la luz de los datos, permitiesen amortiguar el impacto registrado durante el primer semestre, recuperando dos campañas que, en su cómputo, representan cerca del 60% de la facturación anual de dicho sector. Sin embargo, el comportamiento de la pandemia ha hecho que la presencia del virus acabe extendiéndose más allá, incluso, del segundo semestre.

El sector presenta unas previsiones de números rojos que, ante la pérdida de la campaña de Navidad, que representa cerca del 25% de la facturación anual, ponen en peligro la supervivencia de las empresas que operan en este sector. Unas pérdidas que, atendiendo a las principales estimaciones, esperan ascender hasta superar los 100.000 millones de euros. Unas pérdidas que se ponen de manifiesto en el último informe publicado por el Banco de España, y donde se analizaba el impacto de esta crisis en nuestro tejido productivo.

De acuerdo con dicho informe, esta crisis ha provocado que el 30% de las empresas en el país, aproximadamente, ya se encuentren en situación de quiebra técnica. Es decir, atendiendo a la ley de sociedades, hablamos de empresas que presentan un patrimonio neto negativo y, por ende, deben liquidarse cuando esta crisis pase. Sin embargo, conviene añadir que, de estas, el banco estima que cerca del 45% se encuentran operando en el sector turístico.

Debido a esta situación, la primera medida adoptada por el Gobierno de España para amortiguar las pérdidas en este sector, entre otras medidas generales como los ERTE, fue la promoción del turismo doméstico durante la campaña de verano y la de Navidad. Sin embargo, la hipótesis que planteaba la patronal, y que cuestionaba la validez de dicha medida, se confirmaba en un estudio publicado desde la Fundación Civismo. Un estudio en el que se analizaba el posible agregado que suponía dicho turismo doméstico, y que, de la misma forma, concluía con la incapacidad de dicha medida para amortiguar las pérdidas. Pues debemos tener en cuenta que el 90,2% de los viajes que realizan los ciudadanos españoles ya tienen como destino España; es decir, turismo doméstico.

Balón de oxígeno insuficiente

Ante semejante situación, y dado que hablamos de un sector que representa cerca del 14% del PIB y cerca del 15% del empleo en el país, el Gobierno, consciente de que las medidas aplicadas no han surtido efecto alguno, ha lanzado un último balón de oxígeno para que el sector pueda, en cierta forma, paliar parte de las pérdidas que se estiman en los próximos meses. En otras palabras, un paquete de medidas que nace con la intención de contener la pérdida de capacidad productiva en el sector, así como garantizar la supervivencia de todas esas empresas que todavía cuentan con capacidad de seguir operando, pese a las pérdidas registradas. Sin embargo, analizando el paquete de medidas, hablamos de medidas bastante leves, en su totalidad indirectas, y que llegan cuando las pérdidas ya rozan máximos históricos; por lo que su impacto en el sector aún está por conocerse.

Hablamos de medidas como una rebaja del 50% en el alquiler a aquellos hosteleros que se encuentren instalados en locales que sean propiedad de grandes tenedores; una medida que, en el análisis, podría auxiliar a únicamente un 12% de los hosteleros. Otra medida aplicada, mejor que la anterior, es la deducción de la rebaja a aquellos pequeños propietarios que rebajen el alquiler a negocios del sector de la hostelería y el turismo; una medida que, en este caso, sí podría tener un impacto más dimensionado. Por último, el resto del paquete se compone de medidas ya aplicadas como el aplazamiento de pagos, así como la dotación de liquidez a través de préstamos.

Como vemos, el sector turístico se encuentra en un momento en el que precisa remontar, o esa pérdida prevé seguir ensanchándose hasta que el virus no se extinga. Sin embargo, el nuevo paquete de ayudas, aun ampliando las ayudas para un sector poco auxiliado durante esta crisis, no despiertan la esperanza en un sector que ya da la batalla por perdida.

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