20
feb
Diario de Navarra

 Ya han comenzado a salir los resultados de 2016, año en el que la responsabilidad del balance económico de Navarra corresponde en exclusiva al cuatripartito. Conviene recordar que Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e I-E gobernaron sin pactar nada al disponer de mayoría parlamentaria.

El Instituto Nacional de Estadística sacó el jueves la cifra más reveladora de la difícil situación que vive nuestra tierra: el capital suscrito en las sociedades mercantiles creadas en 2016. Navarra es, tras La Rioja, la comunidad en la que se ha invertido menos de toda España (1,8 millones de euros). Sin embargo, esta cantidad resulta más insignificante si la valoración se hace en proporción al Producto Interior Bruto (PIB) respectivo, lo que permite comparar las comunidades en términos porcentuales sin que importe su tamaño. Hecha esta operación, el capital invertido en Navarra en 2016 es un 0,13% de su PIB, porcentaje que es el más bajo de toda España. Si hiciéramos ese cálculo incluyendo las ampliaciones de capital suscrito de compañías constituidas anteriormente, el resultado es igual de demoledor. Navarra es, tras Castilla La Mancha, la que aparece peor situada, con un 1,23%, siendo el de Madrid un 8,58%, ¡siete veces mayor!

Estos datos de 2016 demuestran que nuestra comunidad ha perdido el atractivo para invertir, nuestro primer motivo de orgullo colectivo durante las últimas décadas. Los concluyentes datos permiten afirmar que Navarra es un lugar no recomendable para emprender.

El cambio de las expectativas es lo que más nos perjudica. Son muchas las ratios en las que la Comunidad foral ha pasado de estar entre los tres primeros lugares a la cola. Pondré cinco ejemplos. 1) Navarra fue la economía que menos decreció durante la crisis de 2008 a 2013 (-4,1% del PIB) y también la que menos empleo destruyó en esos duros años. 2) Fue la región con menor tasa de paro en varias EPAs de 2014. 3) La que comenzó el 2015 como comunidad más solvente, dos escalones más arriba que el resto de España en la calificación de deuda Standard and Poors. 4) También, junto con el País Vasco, Navarra ha estado varios años a la cabeza del I+D+i, clasificada en Europa como “región fuertemente innovadora”. 5) En septiembre de 2014, el crecimiento interanual de la economía navarra fue 2,1 puntos mayor que el porcentaje del conjunto del país.

Por el contrario, la situación de nuestra región ahora es muy distinta. 1) Es la que tiene la segunda peor posición en el Índice de Confianza Empresarial. 2) La que ha perdido más compañías en proporción al número de empresas activas y la segunda, tras Cataluña, en valores absolutos. 3) La segunda que más crédito ha concedido a la Administración Pública. 4) La que más ha incumplido el compromiso de déficit (si no se hace la unilateral quita de 93 millones de la aportación al Estado del vigente convenio). 5) La que tiene el Impuesto al Patrimonio más gravoso de España.

Sorprende que tantos rotundos fracasos no hagan cambiar la política del Gobierno de Navarra. Cuando el cuatripartito inició su legislatura, algunos advertimos del riesgo que encerraban sus propuestas. Por ejemplo, dijimos que subir brutalmente los impuestos, y especialmente el del Patrimonio, no se traduce nunca en aumentar sensiblemente la recaudación, porque muchos grandes contribuyentes no soportan que un gobierno despilfarrador les confisque sus bienes y escapan a lugares normales. Señora Barkos, las cifras son catastróficas y exigen que rectifique o que dimita. Navarra debe volver a ser competitiva o necesitará pronto ser rescatada. (¿Por Euskadi?). 


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