10
feb
Periodicos del Grupo Vocento

Hace poco conocimos la Encuesta de Población Activa del INE. Según ella, la tasa de ocupación habría aumentado en todas las comunidades entre 2017 y 2018, excepto Asturias, donde experimentó un leve descenso del 0,91%. La variación interanual oscilaría así entre la negativa del Principado y las más elevadas, de un 6,23% y un 4,04% en Canarias y Baleares.

Resulta lógico pensar que uno de los principales dinamizadores del empleo es la constitución de nuevas empresas, pues suponen un foco de creación de puestos de trabajo. Esta correlación parece darse en el caso de Asturias. Allí, la ocupación ha disminuido de un año para otro y es, a su vez, la comunidad donde en ese mismo periodo más ha descendido la fundación de compañías (-10,87%), según datos del Colegio de Registradores de España.

Sin embargo, no deja de resultar llamativo que esta correspondencia no se dé, por ejemplo, en los citados archipiélagos. Si bien exhibían los incrementos de ocupación más altos, la creación de nuevas empresas se traducía en las islas en uno de los porcentajes más negativos: un – 5,54% para Baleares (el segundo por abajo de la tabla) y un -3,42% en Canarias (el quinto).

Esta aparente contradicción cobra sentido si acudimos a los datos del INE referentes a la variación del empleo en el sector público. Los asalariados de la Administración en Baleares han experimentado la segunda subida más alta de España entre 2017 y 2018, en concreto, de un 8,5%; y los canarios, en menor medida, también han crecido a una de las tasas más significativas, con un 4,11%. Esto ha compensado el descenso sufrido en el terreno empresarial, consiguiendo así que, en su conjunto, la ocupación no se desplomara.

Vocento

Castilla-La Mancha es donde, proporcionalmente, más se ha incrementado la constitución de nuevas empresas. Y, sin embargo, se trata de una de las pocas comunidades en las que ha descendido el número de empleados públicos. En este caso, el sector privado ha cargado sobre sus espaldas la creación de trabajo, logrando, por cierto, un meritorio cuarto puesto en cuanto a variación al alza de la ocupación total.

Este último es el modelo que convendría seguir a la hora de generar puestos de trabajo. Lograrlo a expensas de hipertrofiar las plantillas de la Administración supone a la larga un coste estructural que soportamos entre todos, junto a productividad cuestionable, y que acaba contrayendo el mercado laboral en su conjunto. Un tejido empresarial saneado y activo crea empleo de una forma orgánica, sostenible, competitiva y, además, consigue ingresos fiscales. Mejor, más negocios y menos funcionarios. 


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