07
may
Heraldo de Aragón

El colectivo Civismo critica el importante esfuerzo fiscal que se aplica a los españoles en comparación con los países vecinos.

Por I.M.

Un aragonés destina cada año cuatro de sus salarios exclusivamente a pagar impuestos. En concreto, desde el día de Año Nuevo hasta el pasado jueves, el trabajo realizado fue a parar a las arcas del Estado. Un total de 123 días según ha reflejado último informe del ‘think tank’ Civismo. El dato relevante que mide el sacrificio real de cada contribuyente es el del esfuerzo fiscal: el porcentaje que se obtiene al dividir la presión fiscal entre la renta per cápita. Desgraciadamente en este índice España está entre los países más exigentes, señala el presidente de este colectivo, Julio Pomés. El informe muestra que un español medio, con un salario de 24.400 euros brutos al año, destinaría 54 días al año a pagar el IRPF, 27 más para el IVA, otros 23 por la parte de su sueldo que va a las cotizaciones sociales, 13 a los impuestos especiales y siete días más a otros impuestos. En total, depositará 8.261 euros al año en las arcas públicas. En el mundo anglosajón se conoce como el Tax Freedom Day, fecha en la que los ciudadanos habrían generado suficientes ingresos como para cubrir sus obligaciones tributarias. En Aragón tiene lugar un día antes que en la mayoría de comunidades, debido a ciertas diferencias fiscales. Con las recientes subidas del IRPF que han aplicado varias regiones, este es el impuesto en el que se centran las comparaciones. En cambio, teniendo en cuenta las actividades en las que incurre un ciudadano medio (como el consumo de tabaco, o el impuesto de circulación), las diferencias son más grandes de lo que parece. Para un ciudadano medio español, vivir en Cataluña costaría 9 días más de trabajo al año que hacerlo en el País Vasco: 660 euros más. Esto se debe a que en Cataluña el Impuesto sobre Bienes Inmuebles está muy por encima de la media: más de quinientos euros por encima de Navarra, la más barata en este aspecto. Productos más fiscalizados Por otro lado, las variaciones entre ciudadanos de una misma región atenderían al consumo o no de una serie de productos con una especial carga fiscal. De esta forma, los fumadores gastan el 78,9% del precio de una cajetilla de tabaco en concepto de impuestos. El alcohol es otro de los consumibles ‘caros’ en lo que a tributos se refiere. Pero también la gasolina, de la que se destina el 48,8% de su precio al Estado, o la luz, con un 19,3%.