10
oct
Navarra Confidencial

Un artículo de Cristina Berechet (Civismo) publicado en el diario El Mundo incluye una afirmación aparentemente increíble: “la mayor partida de gasto para las personas que viven por debajo del umbral de pobreza son los impuestos”. ¿Dónde queda entonces el mito de que los impuestos altos son buenos para los más desfavorecidos?

La afirmación, obviamente, viene avalada por los números. Según un estudio del Institute of Economic Affairs (IEA), las familias con pocos ingresos se gastan al año 1.640 euros en tributos sobre la gasolina, el alcohol, el tabaco o el impuesto de circulación. Además, necesitan otros 1.485 euros para pagar el IVA.

Hay algunos aspectos más a tener en cuenta.

Las cotizaciones a la Seguridad Social no sólo son un impuesto encubierto (un impuesto que la empresa paga de nuestro sueldo al estado antes de pagárnoslo a nosotros), sino que además tienen un tipo impositivo único en España. Es decir, que tanto para las rentas más bajas como para las más altas el tipo que se aplica es el 36,25%, el 29,9% pagado por la empresa y el 6,35% por el trabajador.

Pero aún hay más. Las cotizaciones tienen un tope máximo y las rentas superiores a 3.597 euros mensuales brutos sólo pagan hasta este nivel, por lo que nadie, tenga la renta que tenga, cotiza más de 15.647 euros anuales. Esta falta de proporcionalidad, como se denunciaba en el último informe del Día de la Liberación Fiscal, favorece evidentemente a las rentas más elevadas. No sólo eso, sino que además provoca que al empresario le resulte más barato subir el sueldo a los trabajadores que ya están en el tope de lo que deben cotizar (por lo que subirles el sueldo no le implica a la empresa pagar más a la SS) que a los de salarios más bajos, fomentando así el mileurismo.

El siguiente gráfico ilustra eficazmente como a un trabajador cualquiera se le vampiriza el salario, de modo que trabaja 181 días para sí mismo y 184 para pagar impuestos al estado. La mayor parte de esos impuestos (IVA, cotizaciones, carburantes, alcohol, tabaco, etc) no son progresivos, por lo que se entiende perfectamente que la mayor partida de gasto para quienes viven por debajo del umbral de pobreza son los impuestos. Así y todo, los impuestos en España en este momento son elevadísimos para todo el mundo, al punto en que ya las subidas de impuestos generan más el resultado de estrangular el crecimiento o minimizar la recuperación que el de aumentar la recaudación. ¿Cómo se va a reactivar la economía de una forma sostenible si cada vez los impuestos se comen una parte más grande de nuestro salario, tanto de los que están arriba como de los que están abajo?