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La Rioja

La situación de la empresa familiar, «un modelo sobresaliente en La Rioja que se mide en varias generaciones»; su posición y «cómo están preparadas para afrontar el final de la fase expansiva de la economía», y «qué lecciones hemos aprendido de la brutal crisis anterior» son los temas que abordará hoy, en Logroño, el economista y asesor del ‘Think Tank’ Civismo, Javier Santacruz, junto al catedrático Carlos Rodríguez Braun en un foro de diálogo organizado por la Asociación Riojana de la Empresa Familiar (AREF), a partir de la 19 horas en la biblioteca Rafael Azcona.

–¿Cómo observa la situación de La Rioja?

–Se trata de una de las comunidades que tiene una base económica bastante diversificada y que se ha ampliado en la crisis y en la recuperación a partir del 2013. Además, La Rioja cuenta con una posición con respecto al exterior y desde el punto de vista fiscal que es más favorable a la creación de riqueza y al desarrollo económico que la que puedan tener otras regiones. Además, es la comunidad en la que menos impuestos se pagan según los estudios que hemos hecho.

–Con usted son muchos los expertos que vaticinan la desaceleración. Al menos, y a diferencia de la pasada crisis, los políticos no la niegan.

–Efectivamente nadie está cometiendo el error en el que muchos incurrieron en el 2008 al negar aquella crisis. En este caso, hablamos de que el ciclo alcista actual de la economía se agotará definitivamente en el tercer trimestre del 2020. El problema es que los políticos quieren frenar esta realidad y eso es peligroso porque los ciclos económicos no se pueden frenar. Lo que hay que hacer es adoptar medidas que permitan acortar la recesión y salir de ella más fortalecidos de como se ha entrado.

–¿La empresa familiar está preparada para esa desaceleración?

–Lo hizo de forma importante durante los años de la crisis. El gran milagro de la economía española es, que habiendo crecido por encima del 3%, hemos sido capaces de mantener un superávit en las cuentas exteriores de más de 20.000 millones gracias a las exportaciones de las empresas del IBEX y de las familiares, que ya hicieron los deberes en lo peor de la anterior crisis.

–Pero habrá unos riesgos…

–El más grave es el de la deuda. Vamos a entrar en la próxima crisis con unos niveles de deuda superiores a los del 2008. La deuda privada, la de las empresas y la de las familias, se ha corregido de una forma bestial, pero evidentemente siguen representando endeudamientos bastante altos por encima del 100% del PIB. El problema del endeudamiento privado no es la cantidad sino el efecto arrastre que provoca el endeudamiento público. Por eso, en los dos años que quedan de crecimiento, hay que ajustar la deuda, y que no crezca. Bien al contrario, lo que debe crecer es el ahorro.

–¿Y en el caso de La Rioja?

–Hay pocos casos como el suyo caracterizado por una estructura empresarial fuertemente competitiva en materia de exportación (agroalimentación, componentes de automóvil y servicios), que ha sustituido a la construcción. Una diversificación productiva, que no han conseguido todas las regiones, y de la que hay que continuar tirando.


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