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El Índice del Estado Niñera (Nanny State Index), es una clasificación en la que figuran los diferentes países de la Unión Europea donde comer, beber, fumar tabaco y cigarrillos electrónicos. Está coordinado por EPICENTER, red de think tank liberales europeos, y dirigido por Christopher Snowdon, del Institute of Economic Affairs (IEA), junto con numerosos socios institucionales entre los que destaca Civismo. En esta edición del Índice, Alemania ha superado a la República Checa como el país más liberal de la UE. Finlandia permanece como el menos libre y Lituania y Estonia ocupan la segunda y tercera posición, respectivamente.

Este informe muestra una tendencia impositiva creciente, así como una regulación draconiana en la mayoría de los estados miembros de la UE. Once países tienen impuestos sobre el líquido de los cigarrillos electrónicos, mientras que sólo ocho presentaban este gravamen en 2017. En cuanto al vaping, catorce países incluyen ahora prohibiciones en este ámbito, y quince tienen prohibiciones totales sobre su publicidad.

Los impuestos más elevados están en Finlandia y Suecia. Irlanda y Reino Unido presentan los mayores impuestos en bebidas azucaradas y Suecia en el líquido de los cigarrillos electrónicos. Reino Unido y Francia, por su parte, tienen la legislación más restrictiva sobre el tabaco.

En líneas generales, Hungría es el peor país en cuanto a su exceso de regulación en comida y cigarrillos electrónicos, Finlandia es el peor país donde beber, y Reino Unido donde fumar. El Índice muestra que ha habido alguna liberalización en la regulación de cigarrillos electrónicos desde 2016, pero que las prohibiciones sobre su consumo siguen extendiéndose. Así, en la actualidad, veinte estados miembros tienen alguna restricción legal sobre ellos, incluyendo catorce donde estas restricciones son idénticas a las del consumo de tabaco.

Los principales cambios en esta edición del Índice del Estado Niñera han sido Lituania y Estonia, que han empeorado su posición en la tabla desde 2017 como resultado de una fuerte legislación. Lituania implementó una prohibición total de anuncios de alcohol y elevó la edad mínima para consumirlo (hasta los veinte años) en enero 2018, siendo ambas medidas una declaración de intenciones sin precedentes en Europa. Estonia, por su parte, aumentó el impuesto sobre la cerveza y el vino entre 2016 y 2018, ocasionando numerosos problemas con el intercambio internacional de mercancías que han llevado al gobierno a reconsiderar políticas similares este año.

El Índice encontró solamente cinco ejemplos de liberalización en los últimos dos años. Entre otros, destacan la rebaja fiscal italiana sobre el líquido de los cigarrillos electrónicos en enero de 2019 y el tribunal supremo administrativo griego, que declaró ilegal el impuesto sobre el vino en septiembre de 2018.

Por último, España se encuentra entre los países más liberales, el sexto de los 28, tras adelantar cuatro puestos respecto a la edición de 2017. Está empatado con Italia, y sólo una décima por detrás de Luxemburgo. Su buena posición se debe, eminentemente, a bajos impuestos sobre el alcohol. Así, tiene el tercer impuesto más bajo de la UE en cerveza, y el quinto más bajo en bebidas espirituosas. A su vez, como muchos otros países de Europa del sur, no hay impuestos sobre el vino.

En cuanto al tabaco, está prohibido fumar en el trabajo desde 2005, y en bares y restaurantes desde 2011. Además, también existen algunas prohibiciones en lugares abiertos como colegios, hospitales y parques. También es de destacar que, en diciembre de 2016, el Gobierno español anunció que gravaría las bebidas azucaradas para ayudar a reducir el déficit nacional, pero más tarde rechazó esta idea para no perjudicar a las clases trabajadoras. No obstante, Cataluña sí ha tenido este impuesto desde mayo de 2017.



    jesus
    El Estado niñera podría eliminar la totalidad de los gravámenes que afectan a las substancias sobre cuyo exceso de consumo gravita la probada propensión a enfermedades y accidentes, que mas adelante, suponen al Estado "enfermera" costear con cargo a la sanidad pública. Es decir, si se eliminan los costes derivados de las enfermedades procedentes de malas conductas alimentarias, o vicios, trasladándolas a la exclusiva responsabilidad del sujeto, uno de los preceptos del liberalismo clásico, se eliminarían los argumentos tras los cuales nacen los gravámenes.
    jesus - 10 may.RESPONDER

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