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mar
Diario de Navarra

Iñaki Iriarte López (Pamplona, 1971), euskaldún, profesor de Pensamiento Político en la Universidad del País Vasco (UPV) y exparlamentario foral de UPN, habló ayer de cómo se puede gestionar la pluralidad lingüística en la Comunidad foral para fortalecer a la sociedad en lugar de dividirla. Lo hizo ante más de un centenar de personas que llenaron el auditorio del Colegio Larraona. Minutos antes, Iriarte abordaba algunas de sus opiniones en esta entrevista.

‘Lengua vasca y convivencia’ es el título de su conferencia. ¿Piensa que la sociedad navarra está dividida por el euskera?
Terriblemente dividida. Y con una deriva muy preocupante, teniendo en cuenta que venimos de una situación más complicada, de terrorismo y de violencia política. Y el odio si no haces algo por desactivarlo se perpetúa. El tema del euskera en Navarra es una de las grandes manzanas de la discordia, sino la más importante.

Y está claro que cada uno ve el asunto desde su óptica. ¿Qué piensa cuando desde el cuatripartito se acusa a la oposición de euskarafobia?
Lo que caracteriza al nacionalismo es el victimismo, a poco que usted haga frente al nacionalismo es un vascófobo y un euskarófobo. Y como uno haga crítica de su política lingüística le dicen como le decían al exconsejero navarro de Educación, José Iribas, o a José Ramón Recalde y Fernando Buesa: ‘euskararen etsaiak’ (enemigos del euskera).

¿Cómo valora la gestión del euskera del actual Gobierno de Navarra? Para algunos sindicatos como ELA y LAB, o su propio socio EH-Bildu, se han dado pasos demasiado cortos.
No es cuestión de pasos demasiado largos o demasiado cortos. Se trata de ver que esta es una sociedad mayor de edad. Que no puedes pensar que si el 87% de la población no habla euskera es una realidad que tienes que corregirla porque está enferma, porque le falta algo. Igual que el 13% de población que habla euskera es normal y no le pasa nada, a ese 87% de población que no habla euskera tampoco le pasa nada. Si no se basa uno en esa premisa, a partir de ahí las políticas lingüísticas son erróneas. Porque tratan de corregir la realidad lingüística como si fuera una injusticia.

Es una injusticia si se comete algún tipo de discriminación sobre los hablantes de una lengua. ¿No ve discriminación en Navarra para la minoría vascoparlante?
Que los hablantes de una lengua estén discriminados es una injusticia, pero que una lengua se hable más que otra no es una injusticia. Es la realidad. Si quiere, en la dictadura, cuando el euskera no estaba incorporado formalmente a la enseñanza, aunque con matices, porque yo he ido a la Ikastola en tiempo de Franco, entonces sí se podía decir que existía una discriminación. Pero cuarenta años después, el porcentaje de vascoparlantes ha subido tres puntos, no es desdeñable, pero la mayor parte de la sociedad no ha hecho por aprenderlo. Por eso digo, no se puede considerar que esta situación no es un mal que tienes que corregir. La política lingüística no tiene que ser ingeniería lingüística.

¿Qué tiene que ser la política lingüística?
Tiene que ser reconocimiento de derechos de las personas y prestación de servicios lingüísticos de acuerdo a unos recursos y a unos criterios de proporcionalidad y racionalidad. Para mí, una idea importante es que no hay solución arqueológica al problema lingüístico. Es decir, ninguna estela de Lerga, ningún documento, ninguna carta del interventor de cuentas de no se dónde a otro, te va a decir cómo tenemos que hablar hoy. Volver hacia
el pasado, ya sea el siglo III o el X, o el tercer milenio antes de Cristo, no puede ser el objetivo de una política lingüística.

Por la misma razón, si es un milagro que una lengua milenaria haya llegado hasta nuestros días, ¿no estamos obligados como generación a preservarla?
Desde luego que es un bien, un patrimonio que hay que intentar preservar. Pero no creo que la preserves, ni la protejas, diciendo, como la presidenta del Parlamento, ‘voy a hablar en euskera por joder’. O meterlo con calzador a una parte de la sociedad que tras cuarenta años de democracia no ha querido o no ha podido aprenderlo, algo que incluye, por cierto, a parte del mundo nacionalista. Ni Anasagasti, ni la señora Beaumont, ni el famoso
ministro Irujo en la República, han hablado euskera, sea por incapacidad o falta de interés.

La Ley del vascuence es el caballo de batalla. ¿La zonificación que establece dicha Ley constriñe el desarrollo del euskera en Navarra?
La zonificación es imprescindible. No surge por un capricho. En 1986, en la zona No Vascófona, más del 98% de los navarros declaraba no saber euskera y sólo el 0,7% eran euskaldunes. Convertirlo allí en lengua oficial es una fuente de conflictos. Y eso no es un agravio para ese 0,7 que es euskaldún. No significa que no se le va a tratar bien, que se le va a discriminar. Significa que la lengua materna de la inmensísima mayoría es otra. La zonificación es necesaria. Otra cosa es que haya que admitir que la realidad lingüística algo sí ha cambiado desde entonces y hay que aplicarla de forma más inclusiva, más flexible.

¿Como los ayuntamientos que en esta legislatura han solicitado su ingreso en la Zona Mixta?
Bueno, eso concretamente creo que han sido movimientos políticamente dirigidos. Cuando se mira a la situación del euskera para mí lo más preocupante es que el avance del numero de vascoparlantes que se da en la zona mixta y en la zona no vascófona. Porque son vascohablantes que
declaran que en un 76% o en un 80% saben mejor el castellano que el euskera. Porque son gente que lo ha aprendido en una academia o en la ikastola. Y cuando tienes dos lenguas y una la hablas regular y la otra muy bien y encima esta es la que te permite comunicarte con el resto, vas a utilizar esta última.

¿Quiere decir que el futuro del euskera se juega en la zona vascófona?
Sí, ahí es donde nos estamos jugando el futuro del euskera. Y lamentablemente ahí el número de vascoparlantes de origen ha caído 30 puntos en 25 años. Es escalofriante. Allí donde vas a conseguir un dominio real del euskera, la casa, se está produciendo una caída. Eso nos advierte de que el euskera es una lengua cuyo futuro no está asegurado.


¿Considera que se pierden esfuerzos y dinero, de cara a la pervivencia de la lengua, promocionando el euskera fuera de esta zona?
¿Qué se ha conseguido con la política del Gobierno de Navarra en estos cuatro años? Están empeñados en extenderlo allá donde no es una realidad. Con eso yo creo que no se le hace un favor al euskera, no creo que se consiga fortalecer ni que se hable más. Para mí, el ejemplo más claro de
cómo fallan esas políticas que tratan de reconstituir o extender el idioma es lo siguiente. En Bilbao, siendo la lengua oficial desde hace décadas habiéndose hecho todos los esfuerzos por euskaldunizar a la población joven, se ha conseguido que más del 51% de la población sea euskaldún, en teoría. La realidad es que el uso del euskera es menor que en Pamplona. Eso
siendo la lengua oficial. La oficialidad sobre el papel no te salva el idioma.


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