07
abr
Periodicos del Grupo Vocento

Muchos economistas señalan que, para impulsar el consumo y la recaudación de impuestos, es necesario aumentar el gasto público. Estas teorías ganan fuerza como respuesta a la crisis de los años 30 en Estados Unidos. Apuntan que, si el Gobierno contrata trabajadores para construir una carretera, estos luego gastarán su sueldo en comercios locales e impulsarán la economía. Sus defensores llegaron incluso a propugnar que un grupo de empleados enterrara dólares en minas abandonadas y otros se encargaran de extraerlos. Así se crearía trabajo.

La teoría «el despilfarro crea riqueza» pudo plantearse en EE UU porque allí se crea el 25% de la riqueza mundial. Por el contrario, no es extrapolable a España porque apenas genera el 2%, ymenos a las comunidades autónomas, donde aplicarlas sería un suicidio económico. La razón es que, cuanto más pequeño sea el ámbito, mayor será la parte de ese supuesto estímulo que los ciudadanos dedicarán a comprar bienes fuera de la región, a no ser que tenga fronteras con los territorios circundantes.

Tomaremos la evolución de los gastos e ingresos corrientes por las comunidades en el último año. Estos conceptos excluyen, por un lado, el gasto en intereses de deuda, que no se puede entender como útil para los ciudadanos, y, por otro, las transferencias desde el Gobierno, que no responden a un criterio económico sino político.

La primera conclusión, bastante obvia, es que ninguna región ha conseguido reducir su déficit a base de aumentar el gasto, porque cinco euros de más gastados apenas generan un ingreso extra de un euro. La segunda, que la correlación entre unos datos y otros es mínima (apenas un 14%). Existen comunidades como Castilla-La Mancha, donde disminuir una cuarta parte del gasto corriente (-25,72%) genera una pérdida muy reducida de ingresos (-1,48%). En Cataluña, incluso rebajando drásticamente el gasto (-8,19%), han logrado recaudar más (un 3,3%), igual que en el País Vasco. Madrid es el ejemplo contrario: con el segundo mayor aumento de gastos (16,33%), sus ingresos tributarios han caído un 0,97%. Y en Baleares, donde el gasto público parece haber ofrecido un resultado mejor, el déficit corriente ha crecido un 30%.

Hay otras tres regiones que han disparado sus gastos por encima del 10%: Cantabria, la Comunidad Valenciana y Castilla y León. Pues bien, un aumento conjunto del presupuesto en 2.800 millones (un 13,6% más) entre las tres comunidades apenas ha generado unos ingresos adicionales de 138 millones (un 0,7% más). Puede que la austeridad no dé buenos resultados, pero, ¿ y el gasto? Parece que ninguno, tal como ocurrió con el Plan E.De hecho, el 86% de la variación de los ingresos tributarios depende de otros factores que no tienen que ver con el presupuesto. Sugiero a nuestros políticos que empleen su ingenio en ideas que no cuesten un euro y que generen riqueza. Por ejemplo: introducir una competencia real para los contratos públicos, liberalizar los sectores más intervenidos, suprimir sociedades públicas ineficientes y transformar el gasto que se hace por razones políticas en gasto productivo.


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