15
jul
Actualidad Económica

Endeudarse, por definición, implica vivir o actuar por encima de las capacidades económicas de uno. De forma similar, el Estado pide prestado continuamente para financiar el creciente gasto público. Sin embargo, presenta una importante diferencia respecto a los particulares. Para el ciudadano, el hecho de deber dinero a una entidad bancaria, un amigo o un familiar deriva de una decisión que toma voluntaria y libremente, notas que están siempre presentes, por difícil que sea la situación en la que uno se encuentre. Por el contrario, el Estado decide endeudarse, aunque es consciente de que no será él quien devuelva lo prestado (pues no dispone de suficientes fuentes de riqueza), sino que los paganos serán los contribuyentes. A la vista de lo impopulares que resultan los impuestos, el Estado opta no tanto por aumentarlos a quienes disfrutan de los servicios públicos en el presente, sino a la siguiente generación, en lo que supone una sustracción de dinero en toda regla. Y lo que es más grave: sin su permiso.

Por eso la deuda pública es un impuesto en la sombra que, como señala Civismo en su reciente informe Día de la Liberación Fiscal 2019, si tuviera que abonarse ahora, supondría a los españoles 101 días de retribución (salario bruto) destinada íntegramente a cumplir con Hacienda, y que se sumaría a las 178 jornadas de sueldo que ya le dedicamos. Así, nos encontramos ante un total de 280 días de renta que no van al bolsillo de los ciudadanos.

Los datos resultan estremecedores. Los españoles que vengan al mundo este 2019 lo harán con una deuda de 25.600 euros. Esta es la mochila con la que habrán de comenzar su andadura en un país que se consagra al gasto público como si no hubiera un mañana, no queriendo ver que es la vía más segura para precipitar una penuria endémica.

Actualidad Económica

Sin embargo, este no constituye ni mucho menos un problema exclusivamente español. El nuestro es el quinto país con mayor deuda pública de la Unión Europea, con cerca de 1,2 billones de euros. Pero la lista de los más endeudados la encabeza Italia, con 2,32 billones, seguida por Francia (2,31), Alemania (2,06) y Reino Unido (2,05). No obstante, es la deuda per cápita la que refleja verdaderamente la situación de las finanzas públicas, que en algunos casos alcanza cotas de emergencia. Irlanda ocupa la primera posición, con 42.102 euros de deuda por habitante, seguida por Bélgica (40.281 euros) e Italia (38.390 euros). En el extremo opuesto figuran Estonia, con 1.631 euros, Bulgaria (1.782) y Rumanía (2.625).

Por último, habría que destacar que, si bien el endeudamiento público asumido por los diferentes países recae sobre todos los contribuyentes, son los trabajadores ocupados los que soportan este enorme esfuerzo fiscal. Este peaje agobiante mantiene transitoriamente un sistema absolutamente insostenible en el medio y largo plazo. ¿Es justo que la factura de un bienestar que no podemos costearnos nosotros mismos se la carguemos a nuestros hijos y nietos? ¿Qué clase de sociedad lastra a sus ciudadanos antes de que nazcan o desde la cuna?


Deja un comentario